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Cuidado e higiene

Cómo limpiar las orejas de tu perro en casa sin lastimarlo

Sergio Soikis15 de enero de 20264 min de lectura
Unas manos levantan con suavidad la oreja de un cocker spaniel tranquilo sentado sobre una toalla.

Las orejas de tu perro dicen mucho sobre su salud. Revisarlas con frecuencia y limpiarlas cuando de verdad hace falta es parte del cuidado básico de cualquier perro. Pero hay un detalle importante: limpiarlas mal o demasiado seguido puede causar más problemas de los que resuelve. Aquí te explico cada cuánto conviene hacerlo, cómo hacerlo bien en casa y en qué situaciones es mejor no tocar nada y llevarlo al veterinario.

Cada cuánto limpiar las orejas de tu perro

No existe una frecuencia única para todos los perros. Muchos tienen orejas que se mantienen limpias solas y casi nunca necesitan ayuda. Lo que sí conviene hacer con todos es revisarlas una vez por semana: levanta la oreja, mira el interior y huélela. Una oreja sana se ve de color rosado pálido, con poca cera clara y sin mal olor.

Algunos perros suelen necesitar limpiezas más frecuentes:

  • Los de orejas caídas y largas, como los cocker o los basset, porque circula menos aire dentro del oído.
  • Los que nadan o se bañan seguido, ya que la humedad favorece las infecciones.
  • Los que tienen mucho pelo dentro del conducto.
  • Los perros con alergias o con antecedentes de otitis.

Si tu perro está en alguno de estos grupos, pregúntale a tu veterinario qué frecuencia le recomienda. Limpiar de más también irrita la piel del oído y altera su equilibrio natural.

Lo que necesitas antes de empezar

Ten todo a mano antes de llamar a tu perro, así el momento será corto y tranquilo:

  • Un limpiador de oídos para perros, de preferencia uno que te recomiende tu veterinario.
  • Algodón o gasas.
  • Una toalla, porque tu perro se va a sacudir.
  • Premios para recompensarlo.

Elige un momento en que tu perro esté relajado, por ejemplo después de un paseo. Si es pequeño, puedes ponerlo sobre una superficie estable; si es grande, siéntate a su lado en el suelo.

Paso a paso para una limpieza segura

  1. Revisa primero. Mira el interior de la oreja. Si ves enrojecimiento, secreción o notas mal olor, detente y consulta al veterinario.
  2. Levanta la oreja con suavidad para dejar a la vista la entrada del conducto.
  3. Aplica el limpiador siguiendo las indicaciones del producto, sin meter la punta del envase dentro del oído.
  4. Masajea la base de la oreja por unos segundos. Es normal escuchar un sonido de líquido; eso ayuda a despegar la cera.
  5. Deja que se sacuda. Aléjate un poco o cúbrelo con la toalla.
  6. Limpia solo lo que ves con algodón o gasa: la parte interna de la oreja y la entrada del conducto, nunca más adentro de donde llega tu dedo.
  7. Felicítalo y dale un premio. Así la próxima vez será más fácil.

Errores que debes evitar

El conducto auditivo del perro tiene forma de L: baja primero de manera vertical y luego gira hacia el tímpano. Por eso la cera suele salir sola hacia arriba, y por eso mismo hay que tener cuidado.

  • No uses hisopos de algodón (cotonetes) dentro del conducto. Empujan la cera hacia el fondo y pueden lastimar el oído si tu perro se mueve de golpe.
  • No uses alcohol, agua oxigenada, vinagre ni aceites caseros. Pueden irritar la piel del oído o dañarlo si hay una herida.
  • No arranques los pelos del oído por tu cuenta. Si hace falta retirarlos, eso lo decide el veterinario.
  • No fuerces a tu perro. Si se pone muy nervioso, detente, vuelve a intentarlo otro día o pide ayuda profesional.

Cuándo no limpiar y llevarlo al veterinario

Hay señales que indican que el problema va más allá de un poco de cera. En esos casos no pongas ningún líquido en el oído, porque si el tímpano está dañado podrías empeorar la situación. Llévalo al veterinario si notas:

  • Mal olor, secreción oscura, amarillenta o con sangre.
  • Enrojecimiento, inflamación o calor en la oreja.
  • Que se rasca mucho, sacude la cabeza sin parar o se queja al tocarle la oreja.
  • La cabeza inclinada hacia un lado, pérdida de equilibrio o que camina en círculos.
  • La oreja hinchada como una bolsa blanda.
  • Que de repente sacude la cabeza con desesperación después de pasear entre pasto alto, ya que pudo entrarle una espiga.

Una otitis tratada a tiempo suele resolverse mucho mejor que una que se deja avanzar. Con revisiones semanales, limpiezas suaves cuando hagan falta y atención a estas señales, las orejas de tu perro estarán bien cuidadas.