Frida, la perra rescatista que conmovió a México
Hay perros que se ganan el cariño de su familia, y hay otros que se ganan el de todo un país. Frida pertenece a este segundo grupo. Después del sismo del 19 de septiembre de 2017, su imagen con gafas protectoras, botitas y arnés le dio la vuelta al mundo y se convirtió en un símbolo de esperanza. Vale la pena recordar quién fue, qué hacía y, sobre todo, cuánto trabajo hay detrás de un perro capaz de encontrar personas entre los escombros.
Quién fue Frida
Frida era una labradora retriever de pelaje claro que formaba parte de la unidad canina de la Secretaría de Marina de México. Nació en 2009 y desde muy joven se entrenó para la búsqueda y el rescate. Antes del sismo de 2017 ya tenía experiencia en emergencias dentro y fuera del país, como el terremoto de Haití en 2010 y el de Ecuador en 2016.
Cuando la tierra se sacudió aquel 19 de septiembre, Frida y su manejador trabajaron durante días en edificios colapsados de la Ciudad de México y otras zonas afectadas. Las fotos de una perrita incansable, equipada para proteger sus ojos y sus patas del polvo y los vidrios, conmovieron a millones de personas en un momento de mucho dolor. A lo largo de su carrera, según informó la propia Marina, participó en la localización de decenas de personas.
Un símbolo que sigue vivo
Frida se retiró del servicio activo en 2019 y pasó sus últimos años tranquila, bajo el cuidado de la Marina. Murió en 2022, ya anciana, y la noticia se lamentó en todo México. Hoy existe una escultura en su honor en la ciudad de Puebla, y su nombre se sigue usando para hablar del valor de los perros de trabajo.
Pero Frida nunca trabajó sola. Detrás de cada perro rescatista hay un manejador que lo conoce como nadie, y un equipo que lo preparó durante años. Esa es quizá la mejor lección de su historia: el talento de un perro florece cuando alguien invierte tiempo, paciencia y cariño en él.
Cómo se entrena a un perro de rescate
Formar a un perro de búsqueda y rescate suele llevar entre uno y dos años, y el entrenamiento nunca termina del todo. Estas son las etapas básicas:
- Elegir al perro adecuado. Se buscan perros sanos, curiosos, seguros y con muchas ganas de jugar. Por eso son comunes los labradores, los golden retriever, los pastores alemanes y los pastores belgas malinois, aunque lo que más importa es el carácter.
- Convertir la búsqueda en juego. Al principio, una persona se esconde a pocos metros con el juguete favorito del perro. Cuando el perro la encuentra, recibe su premio y una gran fiesta. Poco a poco los escondites se vuelven más difíciles.
- Enseñar a avisar. El perro aprende a ladrar de forma insistente cuando detecta a una persona escondida, para que el manejador sepa exactamente dónde está.
- Acostumbrarlo al terreno. Se practica sobre escombros, tablas inestables, escaleras y túneles, siempre de manera gradual, para que el perro gane confianza sin lastimarse.
- Exponerlo a ruidos y distracciones. Máquinas, sirenas, gente y polvo forman parte de una emergencia real, así que el perro debe aprender a concentrarse en medio del caos.
- Certificarse. Antes de salir a una emergencia, el binomio formado por perro y manejador debe aprobar evaluaciones exigentes.
Algo fundamental: el perro de rescate trabaja motivado por el juego y el vínculo con su guía, nunca por miedo. Un perro que disfruta lo que hace rinde más y aguanta mejor el cansancio.
Lo que puedes aprender tú con tu perro
Tu perro no necesita ser rescatista para disfrutar usando su olfato. Los juegos de búsqueda son una forma excelente de cansarlo mentalmente y fortalecer su relación contigo:
- Esconde premios o su juguete en la casa y anímalo a encontrarlos con una palabra como "busca".
- Pide a alguien de la familia que se esconda detrás de una puerta y celebra cuando tu perro lo encuentre.
- Empieza fácil y aumenta la dificultad poco a poco, sin frustrarlo.
- Termina siempre con un éxito y con mucho cariño.
Eso sí: si tu perro es mayor o tiene problemas en las articulaciones, evita saltos y superficies inestables, y consulta con tu veterinario qué tipo de actividad le conviene. La historia de Frida nos recuerda que dentro de cada perro hay una nariz prodigiosa y un corazón dispuesto a ayudar. A nosotros nos toca darle la oportunidad de usarlos.