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Día Mundial de los Animales: lo que le debemos a nuestro perro

Sergio Soikis5 de octubre de 20264 min de lectura
Un perro mestizo descansa tranquilo en su cama junto a una ventana, con un plato de agua al lado.

Cada 4 de octubre se celebra el Día Mundial de los Animales, una fecha que coincide con la fiesta de San Francisco de Asís, patrono de los animales. Es un buen momento para dejar de lado las fotos tiernas por un rato y hacernos una pregunta sencilla: ¿qué le debemos, de verdad, al perro que vive con nosotros? Para responderla hay una herramienta muy útil, conocida en todo el mundo como las cinco libertades del bienestar animal. No es una ley ni un reglamento complicado. Es una forma clara de revisar si a tu perro le falta algo de lo esencial.

De dónde vienen las cinco libertades

La idea nació en el Reino Unido a mediados de los años sesenta, cuando un comité de expertos revisó cómo se trataba a los animales de granja. Con el tiempo, esos principios se ordenaron en cinco puntos y se volvieron una referencia para veterinarios, refugios y organizaciones de protección animal en muchos países. Aunque surgieron pensando en el ganado, se aplican perfectamente a un perro de familia, porque describen necesidades que cualquier animal tiene.

Las cinco libertades en la vida diaria de tu perro

1. Libre de hambre y sed

Tu perro necesita agua fresca y limpia todo el día, no solo cuando te acuerdas de llenar el plato. También necesita un alimento completo y adecuado a su edad, tamaño y nivel de actividad, en la cantidad justa. Ojo: el exceso también es un problema. Un perro con sobrepeso no está mejor cuidado, sino más expuesto a problemas en las articulaciones y a otras enfermedades.

2. Libre de incomodidad

Esto significa tener un lugar donde descansar que sea seco, limpio y protegido del sol fuerte, la lluvia y el frío. Una cama propia, sombra en verano, abrigo en invierno y un rincón tranquilo donde nadie lo moleste mientras duerme. Un perro atado todo el día en un patio sin techo no tiene garantizada esta libertad.

3. Libre de dolor, lesiones y enfermedad

Aquí entran las vacunas, la desparasitación y las revisiones periódicas con el veterinario, pero también estar atento a las señales. Si notas que cojea, deja de comer, vomita varias veces, tiene diarrea con sangre, le cuesta respirar o se queja cuando lo tocas, debe verlo un veterinario cuanto antes. Y nunca le des por tu cuenta analgésicos u otros medicamentos para personas: algunos de uso muy común son tóxicos para los perros.

4. Libre para expresar su comportamiento normal

Un perro necesita olfatear, correr, jugar, morder cosas permitidas y convivir con otros. Los paseos no son un lujo: son el momento en que explora el mundo con la nariz. Dale tiempo para olfatear sin apurarlo, ofrécele juguetes adecuados y, si su carácter lo permite, oportunidades de jugar con otros perros. Recuerda también que es un animal social: pasar muchas horas solo todos los días le pesa.

5. Libre de miedo y angustia

Los gritos, los golpes y los castigos asustan al perro y dañan el vínculo contigo sin enseñarle lo que esperas de él. Educar con paciencia y premiando lo que hace bien funciona mejor. Presta atención también a sus miedos cotidianos, como los ruidos fuertes, y ofrécele un refugio tranquilo. Si su miedo o su ansiedad son intensos, consulta con el veterinario o con un educador canino que trabaje con métodos amables.

Más allá de lo mínimo

Hoy muchos especialistas en bienestar animal señalan que no basta con evitar el sufrimiento: también importa que el animal tenga experiencias positivas. Dicho de forma sencilla, que tu perro no solo esté bien alimentado y sano, sino que disfrute su vida. Un juego compartido, una caricia en el momento justo, un paseo por un lugar nuevo o simplemente tu compañía en el sillón cuentan tanto como el plato lleno.

Una revisión rápida para hacer hoy

  • ¿Tiene agua limpia disponible en este momento?
  • ¿Su peso es adecuado? Deberías poder sentir sus costillas al tacto sin que se le marquen a la vista.
  • ¿Está al día con sus vacunas y su desparasitación?
  • ¿Tiene un lugar cómodo y protegido para dormir?
  • ¿Sale a pasear y a olfatear todos los días?
  • ¿Pasa demasiadas horas solo?
  • ¿Lo educas sin castigos físicos ni gritos?

Si alguna respuesta te hizo dudar, no te sientas mal: para eso sirve esta fecha. Tu perro te da todo lo que tiene sin pedir nada a cambio. Cumplir con estas cinco libertades es la manera más honesta de devolverle un poco de eso, no solo el 4 de octubre, sino todos los días del año.