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Primera noche de tu cachorro: dónde duerme y qué hacer si llora

Sergio Soikis30 de septiembre de 20254 min de lectura
Un cachorro pequeño duerme acurrucado sobre una manta dentro de una transportadora junto a una cama.

La primera noche de un cachorro en su nuevo hogar es un momento especial y, para muchas familias, también un poco agotador. Hasta hace unas horas dormía pegado a su mamá y a sus hermanos, con olores y sonidos conocidos. De pronto todo es nuevo, y es normal que se sienta inseguro y que llore. La buena noticia es que con un poco de preparación y mucha calma esa noche puede ser bastante más tranquila de lo que imaginas, para él y para ti.

Antes de que llegue la hora de dormir

La noche empieza a prepararse desde la tarde. Algunas cosas que ayudan mucho:

  • Ten listo su lugar antes de que llegue: una cama cómoda, una manta suave y, si la vas a usar, la transportadora o un corralito ya armado.
  • Juega con él durante la tarde, pero baja el ritmo conforme se acerca la noche. Un cachorro cansado y tranquilo se duerme mejor que uno sobreexcitado.
  • Dale su última comida un par de horas antes de acostarse, no justo antes, para que tenga tiempo de digerir y de ir al baño.
  • Sácalo a hacer sus necesidades inmediatamente antes de dormir, y felicítalo con voz suave cuando lo haga.

Si el criadero o la familia de origen te lo permiten, pide una mantita o un trapo que tenga el olor de su mamá. Ese olor familiar le da mucha seguridad las primeras noches.

¿Dónde debe dormir el cachorro?

Lo más recomendable las primeras noches es que duerma cerca de ti, en tu cuarto o junto a tu cama. Un cachorro que se queda solo en el patio, la cocina o un cuarto lejano se siente abandonado, y casi siempre llora más y durante más tiempo.

Una transportadora o un corralito pequeño con su cama adentro funciona muy bien: le da un espacio acogedor, como una cueva, y evita que ande suelto mordiendo cables o haciendo sus necesidades por toda la casa. Puedes poner dentro una prenda tuya ya usada para que se acostumbre a tu olor. Eso sí, la transportadora debe ser siempre un lugar agradable, nunca un castigo.

Si más adelante prefieres que duerma en otro lugar, podrás alejar su cama poco a poco, a lo largo de varios días, cuando ya se sienta seguro en casa.

Qué hacer cuando llora

El llanto de la primera noche es casi seguro, así que no te desanimes. Lo importante es entender qué le pasa:

  1. Puede necesitar ir al baño. Los cachorros pequeños no aguantan toda la noche. Si despierta inquieto después de unas horas, sácalo a su lugar de necesidades, sin juegos ni fiestas, y regresa a la cama en cuanto termine.
  2. Puede sentirse solo. Muchas veces basta con que escuche tu voz tranquila o sienta tu mano cerca de la reja de la transportadora. No hace falta sacarlo y jugar; solo hacerle saber que no está solo.
  3. Puede estar incómodo: con frío, con calor o en una cama demasiado dura. Revisa que su espacio esté a gusto.

Responde con calma y sin exagerar. Si cada gemido se convierte en una sesión de juego, aprenderá que llorar es la manera de conseguir diversión a medianoche.

Ahora, presta atención a las señales que no son simple nostalgia. Si tu cachorro vomita, tiene diarrea, no quiere comer, se ve decaído o llora como si algo le doliera, no esperes: llévalo al veterinario. Los cachorros se deshidratan y empeoran rápido, y más aún si todavía no tienen completas sus vacunas.

Errores que conviene evitar

  • Regañarlo o gritarle por llorar. Solo aumenta su miedo y su inseguridad.
  • Castigarlo por un accidente. Es un bebé; simplemente limpia bien con un producto que elimine el olor.
  • Dejarlo solo y lejos desde la primera noche para que "se acostumbre".
  • Cambiarle el lugar de dormir cada noche. La rutina le da confianza.
  • Subirlo a tu cama si no quieres que sea una costumbre. Lo que permitas ahora, querrá repetirlo cuando sea grande.
  • Dejarle juguetes pequeños o que se rompan fácilmente en su espacio, porque podría tragarse algún pedazo. También es más seguro quitarle el collar mientras duerme dentro de la transportadora.

Las noches que siguen

La primera noche rara vez es perfecta, y no tiene por qué serlo. Con cada noche que pasa, tu cachorro irá reconociendo su lugar, tu olor y la rutina de la casa. Mantén los mismos horarios para comer, jugar, salir y dormir, y en pocos días notarás que llora menos y descansa más. La paciencia de estas primeras semanas es la base de un perro tranquilo y confiado durante toda su vida.