Propósitos de año nuevo con tu perro: paseos, peso y juego
Cuando empieza un año nuevo, casi todos hacemos una lista de propósitos: caminar más, comer mejor, cuidar la salud. Pocas veces pensamos que el perro que duerme a nuestros pies también puede ser parte de esa lista, y que con él los propósitos se cumplen con más facilidad. Tu perro no sabe de calendarios, pero sí nota cuando sales más con él, cuando juegan juntos o cuando su plato está bien medido. Aquí van cuatro metas sencillas para compartir con él durante todo el año, y algunas ideas para que no se queden en buenas intenciones.
Más paseos, pero con cabeza
El paseo es mucho más que salir a hacer sus necesidades. Para un perro es ejercicio, es olfatear, es enterarse de lo que pasa en su barrio, y todo eso lo deja cansado y tranquilo en casa. Si hoy sus salidas son cortas y apuradas, un buen propósito es alargarlas o sumar una más al día.
La clave es avanzar poco a poco, sobre todo si tu perro no está acostumbrado:
- Aumenta unos minutos cada semana en lugar de duplicar el paseo de un día para otro.
- Deja que olfatee con calma; para él, oler es tan importante como caminar.
- Evita las horas de más calor, sobre todo con perros de hocico chato, cachorros y perros mayores, y revisa que el pavimento no le queme las almohadillas.
- Cambia de ruta de vez en cuando para que el paseo tenga novedades.
La cantidad de ejercicio que necesita depende de su raza, su edad y su salud. Si al caminar se cansa muy rápido, cojea, tose o le cuesta respirar, no lo fuerces: llévalo al veterinario antes de aumentar la actividad.
Un peso saludable
El sobrepeso es uno de los problemas más comunes en los perros de casa, y muchas veces pasa inadvertido porque los kilos se acumulan lentamente. Un perro con kilos de más tiene más riesgo de sufrir problemas en las articulaciones y diabetes, y se cansa con mayor facilidad.
Puedes hacer una revisión sencilla en casa:
- Al pasar las manos por sus costados, deberías sentir las costillas sin tener que apretar.
- Visto desde arriba, se debería notar la cintura detrás de las costillas.
- De perfil, la panza debería subir un poco hacia las patas traseras.
Si no se cumplen estas señales, el primer paso es medir la comida en lugar de servirla a ojo, y contar los premios y las sobras de la mesa, que suman más de lo que parece. Una regla práctica muy usada es que los premios no pasen de alrededor del 10 % de lo que come en el día. Antes de ponerlo a dieta, consulta al veterinario: él te dirá cuál es su peso ideal y cómo llegar a él sin riesgos. Y si notas que tu perro sube o baja de peso sin razón aparente, eso también merece una consulta.
La revisión anual, sin falta
Muchos perros solo pisan el consultorio cuando ya están enfermos. Sin embargo, los perros disimulan bien el malestar, y una revisión al año permite detectar a tiempo problemas que en casa no se ven.
Aprovecha la consulta para:
- Poner al día sus vacunas y la desparasitación interna y externa.
- Revisar sus dientes y encías; el sarro y las infecciones dentales son muy frecuentes.
- Pesarlo y anotar el resultado para compararlo en la próxima visita.
- Comentar cualquier cambio que hayas notado en su apetito, su sed, su energía o su conducta.
En los perros mayores, el veterinario suele recomendar controles más seguidos, a veces cada seis meses. Un consejo útil: anota hoy mismo en tu agenda el mes de su revisión para no dejarla pasar.
Un rato de juego cada día
El juego une, cansa la mente y alegra a cualquier perro, tenga la edad que tenga. No hace falta mucho tiempo: diez o quince minutos de atención completa, sin el celular en la mano, valen muchísimo para él.
- Lanzarle la pelota o un juguete para que lo traiga.
- Esconder premios por la casa y dejar que los busque con el olfato.
- Darle juguetes rellenables con parte de su comida.
- Repasar órdenes que ya conoce o enseñarle algo nuevo, siempre con premios y paciencia.
Elige juguetes de un tamaño que no pueda tragarse y retíralos cuando estén rotos.
Cómo lograr que duren todo el año
Los propósitos fallan cuando son demasiado ambiciosos. Es mejor empezar con un cambio pequeño y sostenerlo que querer hacerlo todo la primera semana. Fija un horario para el paseo, deja la taza medidora junto a la bolsa de alimento y pon una alarma para el rato de juego. Si en casa viven varias personas, repartan las tareas para que todos participen.
Al final del año, tu perro estará más sano, más tranquilo y más unido a ti. Y es muy probable que tú también.