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Alergia alimentaria en perros: síntomas y dieta de eliminación

Sergio Soikis5 de febrero de 20264 min de lectura
Un perro mestizo de pelo corto se rasca la oreja con la pata trasera en una sala luminosa.

Si tu perro se rasca todo el año, se lame las patas sin parar o vuelve una y otra vez al veterinario por los oídos, es natural que te preguntes si algo de lo que come le está haciendo daño. La alergia alimentaria existe y puede causar mucha molestia, pero no se confirma con una corazonada ni cambiando de alimento cada mes. La forma confiable de saberlo es una dieta de eliminación bien hecha, con paciencia y con tu veterinario al lado. Aquí te explico cómo reconocer las señales y cómo funciona ese proceso.

Señales en la piel, los oídos y la digestión

En la alergia alimentaria, el sistema de defensas del perro reacciona contra una proteína de su comida como si fuera una amenaza. Casi siempre el responsable es una proteína que el perro lleva tiempo comiendo, no algo nuevo. Entre los culpables más frecuentes están la carne de res, el pollo, los lácteos, el huevo, el trigo y la soya.

Las señales más comunes son:

  • Comezón que no depende de la estación: se nota sobre todo en la cara, las patas, las axilas, la panza, la zona de la ingle y alrededor del ano.
  • Problemas de oídos que regresan: enrojecimiento, mal olor, cerumen abundante o infecciones que mejoran con tratamiento y vuelven al poco tiempo.
  • Molestias digestivas: vómitos ocasionales, heces blandas, muchas idas al baño al día o gases frecuentes.
  • Lesiones por rascado: pelo ralo, piel enrojecida o infecciones en la piel.

Ninguna de estas señales es exclusiva de la alergia a la comida, y por eso hace falta un diagnóstico ordenado.

Antes de culpar a la comida

Muchas cosas pueden provocar comezón y problemas de oídos: pulgas, ácaros como los de la sarna, infecciones por bacterias u hongos y la alergia ambiental al polen o a los ácaros del polvo, que es incluso más común que la alimentaria. Tu veterinario debe revisar a tu perro, controlar los parásitos y tratar las infecciones antes de empezar con la dieta. Si no, podrías pasar semanas cuidando la comida mientras el verdadero problema sigue ahí.

Un dato importante: los análisis de sangre, de pelo o de saliva que se ofrecen para detectar alergias alimentarias no son confiables para diagnosticarla. La dieta de eliminación sigue siendo el camino recomendado.

Cómo se hace la dieta de eliminación

La idea es sencilla: durante un tiempo, tu perro come solo algo que su cuerpo no tenga motivos para rechazar. Los pasos generales son estos:

  1. Elegir la dieta con el veterinario. Puede ser un alimento con una proteína que tu perro nunca haya comido, un alimento hidrolizado (con proteínas fragmentadas para que el organismo no las reconozca) o una dieta casera diseñada por un profesional.
  2. Mantenerla de forma exclusiva. Por lo general se recomienda un mínimo de ocho semanas; en algunos perros se extiende un poco más. La piel tarda en mostrar mejoría, así que no te desanimes en las primeras semanas.
  3. Anotar lo que observas. Lleva un registro sencillo de la comezón, el estado de los oídos y las heces. Te ayudará a ver el progreso con claridad.

Ojo con los alimentos comerciales de venta libre que dicen tener ingredientes limitados: algunos pueden contener restos de otras proteínas por la forma en que se fabrican, y eso arruina la prueba.

El paso que muchos olvidan: la prueba de provocación

Si tu perro mejora con la dieta, todavía falta confirmar. Para eso, y siempre con indicación del veterinario, se vuelve a darle la comida anterior. Si los síntomas regresan en pocos días o un par de semanas, la alergia queda confirmada. Después se pueden probar ingredientes uno por uno para saber exactamente cuál le hace daño, y así tendrás más opciones para alimentarlo a largo plazo.

Por lo general, la alergia alimentaria no tiene cura, pero se controla muy bien evitando el ingrediente responsable.

Errores comunes y cuándo ir al veterinario cuanto antes

La dieta falla casi siempre por pequeños descuidos. Evita durante la prueba:

  • Premios, golosinas, huesos masticables y restos de la mesa.
  • Medicamentos masticables o con sabor, sin consultarlo antes con tu veterinario.
  • Pasta dental saborizada para perros.
  • Que otros miembros de la familia o las visitas le den algo "por única vez".
  • Que coma del plato de otra mascota.

Y no esperes a terminar la dieta si aparecen señales serias: vómitos repetidos, diarrea con sangre, decaimiento, falta de apetito, pérdida de peso, hinchazón de la cara o heridas que se infectan. En esos casos tu perro necesita ver al veterinario sin demora.