Revisión anual en el veterinario: qué revisan y qué preguntar
Cataratas en perros mayores: cómo detectarlas y ayudarlos
Un día notas que los ojos de tu perro se ven un poco grises, o que choca con la pata de una silla que siempre estuvo en el mismo lugar. Con los años, la vista de muchos perros cambia, y eso puede asustar. La buena noticia es que los perros dependen mucho más del olfato y del oído que nosotros. Con un poco de ayuda, la mayoría se adapta muy bien a ver menos. Lo importante es saber reconocer qué está pasando y cuándo hace falta el veterinario.
¿Cataratas o simple envejecimiento del ojo?
Dentro del ojo hay una lente natural llamada cristalino. En los perros mayores es muy común que se vuelva un poco opaco y tome un tono azulado o grisáceo. Esto se llama esclerosis nuclear y forma parte del envejecimiento normal. Se ve llamativo, pero por lo general el perro sigue viendo bastante bien.
Las cataratas son otra cosa. En este caso el cristalino se vuelve blanco y denso, como si tuviera leche o hielo por dentro, y la luz ya no pasa bien. Pueden aparecer por la edad, por herencia en algunas razas o por enfermedades como la diabetes, que puede provocarlas de manera rápida. A simple vista es difícil distinguir una cosa de la otra. Por eso el diagnóstico lo debe hacer un veterinario con una revisión del ojo.
Señales de que tu perro ve menos
La pérdida de visión suele ser gradual, así que el perro se acomoda poco a poco y el cambio puede pasar desapercibido. Presta atención si notas que:
- Choca con muebles, puertas o paredes, sobre todo en lugares nuevos.
- Duda antes de subir o bajar escaleras, o ya no quiere saltar al sillón o al auto.
- Se mueve con más torpeza de noche o en lugares con poca luz.
- Se asusta cuando lo tocas sin que te haya escuchado llegar.
- Le cuesta encontrar la pelota o su plato, y camina con la nariz pegada al piso.
- Se queda más cerca de ti o se muestra inseguro en los paseos.
Cuándo ir al veterinario y qué opciones hay
Cualquier cambio en los ojos o en la forma en que tu perro se orienta merece una consulta. Pero hay situaciones en las que debes llevarlo al veterinario cuanto antes:
- Pierde la vista de golpe, en días o en pocas semanas.
- Tiene el ojo rojo, lagrimea mucho, lo mantiene entrecerrado o se lo frota.
- Un ojo se ve más grande, abultado o con la superficie turbia.
- Además bebe mucha agua, orina más de lo normal o baja de peso.
Estos signos pueden indicar dolor, glaucoma, inflamación dentro del ojo o una enfermedad general que necesita tratamiento rápido. Las cataratas avanzadas también pueden causar complicaciones si no se controlan.
Hasta hoy no existen gotas ni suplementos que hayan demostrado disolver las cataratas. El único tratamiento que devuelve la visión es la cirugía, que realiza un veterinario especialista en oftalmología. No todos los perros son candidatos: el especialista evalúa su salud general, el estado de la retina y otros factores. Si la cirugía no es posible o no conviene, el veterinario puede indicar controles y medicamentos para mantener el ojo sano y sin molestias. Nunca le pongas gotas en los ojos sin que te las hayan recetado.
Cómo ayudar a tu perro en casa
Un perro que ve poco necesita, sobre todo, un entorno predecible. Algunas ideas sencillas:
- No cambies los muebles de lugar y deja los pasillos despejados. Recoge del piso zapatos, juguetes y bolsas.
- Bloquea las escaleras con rejas o puertas de seguridad, y no lo dejes solo cerca del agua.
- Mantén su plato de comida, el agua y su cama siempre en el mismo sitio.
- Usa alfombras o tapetes de distinta textura para marcar puntos clave, como la puerta de salida o el inicio de una escalera.
- Protege las esquinas filosas de mesas que queden a la altura de su cabeza.
- Deja una luz tenue encendida por la noche si todavía distingue algo.
Paseos, juegos y mucha voz
Tu voz se convierte en su mejor guía. Háblale antes de tocarlo, sobre todo si está dormido, y pide a las visitas y a los niños que hagan lo mismo. También puedes enseñarle palabras como cuidado, escalón o alto para avisarle de los obstáculos.
En los paseos, llévalo siempre con correa y prefiere recorridos conocidos. No dejes de sacarlo: oler el mundo lo estimula y lo mantiene contento. En casa, los juegos de olfato, como esconder premios para que los busque, y los juguetes con sonido le dan trabajo mental y confianza.
Ten paciencia. Al principio puede sentirse más inseguro, pero con rutina, cariño y un hogar ordenado, muchos perros mayores siguen disfrutando la vida plenamente aunque vean menos.