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Alimento para perro mayor: qué cambia y cómo hacer la transición
Un día notas que tu perro duerme más, se levanta con algo de rigidez o ya no termina el plato con la misma prisa de antes. Son señales normales del paso de los años, y la alimentación es una de las herramientas más sencillas que tienes para acompañarlo bien en esta etapa. No se trata solo de comprar una bolsa que diga «senior». Conviene entender qué cambia en su cuerpo y hacer el cambio de alimento con calma, para que su estómago no lo resienta.
¿A qué edad un perro empieza a ser mayor?
No hay una edad única, porque depende mucho del tamaño. Las razas grandes y gigantes envejecen antes, a veces desde los seis o siete años. Los perros pequeños suelen llegar a esa etapa más tarde, cerca de los nueve o diez. Más que la fecha del calendario, fíjate en cómo está tu perro y pídele a tu veterinario que te diga en qué momento conviene ajustar su dieta. En los perros mayores se recomienda, además, hacer revisiones con más frecuencia, porque muchos problemas se detectan a tiempo con un simple chequeo.
Qué cambia en sus necesidades nutricionales
- Por lo general, menos calorías. Al moverse menos y tener un metabolismo más lento, muchos perros mayores engordan aunque coman la misma cantidad de siempre. El sobrepeso carga las articulaciones y complica otras enfermedades.
- Proteína de buena calidad. Con la edad se pierde masa muscular, y para conservarla el perro necesita proteína fácil de digerir. Es un mito que todo perro mayor deba comer poca proteína. La restricción solo tiene sentido cuando el veterinario detecta un problema concreto, como una enfermedad renal.
- Fibra. Ayuda a mantener un tránsito intestinal regular y a que el perro se sienta satisfecho con menos calorías.
- Ácidos grasos omega-3. Muchos alimentos para perros mayores los incluyen porque contribuyen a la salud de las articulaciones y de la piel.
- Agua. Algunos perros mayores beben menos de lo que deberían, así que ten siempre agua fresca a su alcance. Si, al contrario, notas que de pronto toma mucha más agua de lo normal, coméntalo con el veterinario, porque puede ser señal de una enfermedad.
Cómo elegir el nuevo alimento
Busca un alimento completo y balanceado, formulado para perros mayores o para adultos, según lo que te indique el veterinario, y con un tamaño de croqueta adecuado para tu perro. Si tiene las encías sensibles o le faltan dientes, puede comer mejor con croquetas pequeñas remojadas en un poco de agua tibia, o con alimento húmedo. Usa la tabla de raciones del envase como punto de partida, pero ajústala según el peso y la actividad real de tu perro. Evita darle suplementos o vitaminas por tu cuenta: un exceso también puede hacerle daño.
Cómo cambiar el alimento sin que le caiga mal
El estómago del perro se acostumbra a lo que come, y un cambio brusco es la causa más común de diarrea, gases o vómitos. Lo ideal es hacer la transición en unos diez días, mezclando ambos alimentos:
- Días 1 a 3: tres cuartas partes del alimento anterior y una cuarta parte del nuevo.
- Días 4 a 6: mitad y mitad.
- Días 7 a 9: una cuarta parte del anterior y tres cuartas partes del nuevo.
- Día 10 en adelante: solo el alimento nuevo.
Mantén los mismos horarios de comida y, si tu perro tiene el estómago delicado, alarga cada etapa unos días más. Que las heces salgan un poco más blandas durante el cambio puede ser normal. En ese caso, vuelve al paso anterior un par de días antes de seguir avanzando. Mientras dure la transición, no sumes premios nuevos ni comida de la mesa, para saber con claridad qué le cae bien y qué no.
Cuándo llevarlo al veterinario
Lleva a tu perro al veterinario sin esperar si, durante el cambio o en cualquier otro momento:
- vomita varias veces o tiene diarrea que dura más de 24 horas;
- ves sangre en las heces o en el vómito;
- deja de comer, está decaído o parece que le duele la panza;
- bebe y orina mucho más de lo habitual;
- pierde peso sin una razón aparente.
En un perro mayor, estos signos no deben atribuirse simplemente a la comida o a la edad. Muchas veces son la primera pista de algo que tiene solución si se atiende a tiempo. Con un alimento adecuado, porciones bien medidas y un cambio hecho con paciencia, tu compañero puede disfrutar sus años dorados con energía y buen ánimo.