Alimento para perro mayor: qué cambia y cómo hacer la transición
Alimentos humanos peligrosos para perros: lista explicada
Esos ojos que te miran fijo mientras comes son difíciles de ignorar. Compartir un bocado parece un gesto de cariño, pero varios alimentos que para nosotros son normales pueden enfermar gravemente a un perro. Aquí tienes una lista explicada de los más peligrosos: por qué hacen daño, cómo reconocer el problema y qué hacer si tu perro se come alguno.
Los tres que nunca deben estar a su alcance
Chocolate
Contiene teobromina y cafeína, dos sustancias que el perro elimina con mucha lentitud. Pueden provocar vómitos, diarrea, sed excesiva, inquietud, temblores, ritmo cardiaco acelerado y, en casos graves, convulsiones. Cuanto más oscuro y amargo es el chocolate, más peligroso es. El cacao en polvo y el chocolate para repostería son los peores. El riesgo también depende del tamaño: con la misma cantidad, un perro chico corre mucho más peligro que uno grande.
Uvas y pasas
Pueden causar una insuficiencia renal aguda. Lo desconcertante es que no se sabe con certeza qué sustancia la provoca ni por qué unos perros enferman con pocas uvas y otros no. Como no existe una cantidad que pueda considerarse segura, la regla es simple: ninguna. Ojo también con panes, galletas, cereales y postres que llevan pasas.
Xilitol
Es un endulzante presente en chicles y caramelos sin azúcar, algunos productos de repostería light, pastas dentales y ciertas marcas de mantequilla de maní o cacahuate. En el perro provoca una liberación brusca de insulina que hace caer el azúcar en sangre en poco tiempo, y además puede dañar el hígado. Los signos incluyen debilidad, tambaleo, vómitos y convulsiones. Revisa siempre la etiqueta antes de darle cualquier producto "sin azúcar".
Cebolla, ajo y sus parientes
La cebolla, el ajo, el puerro (poro) y el cebollín contienen compuestos que dañan los glóbulos rojos y pueden causar anemia. Son tóxicos crudos, cocidos, fritos o en polvo, y el ajo se considera más potente que la cebolla. El problema es que muchísimas comidas caseras los llevan: guisos, salsas, caldos, carne sazonada, pizza e incluso algunas papillas para bebés.
Los síntomas pueden tardar varios días en aparecer, lo que hace difícil relacionarlos con lo que comió. Presta atención al cansancio, las encías pálidas, la orina oscura y la respiración agitada. Por eso conviene no darle sobras de la mesa, aunque tengan "solo un poquito" de condimento.
Aguacate, macadamia y otros que conviene evitar
- Aguacate (palta): contiene persina, muy tóxica para aves y algunos animales de granja. En los perros suele causar menos problemas, pero puede provocar malestar digestivo, su grasa puede favorecer una pancreatitis y el hueso es un riesgo real de atragantamiento u obstrucción intestinal. Mejor no ofrecerlo.
- Nueces de macadamia: pueden causar debilidad, sobre todo en las patas traseras, temblores, vómitos y fiebre. Su causa exacta todavía no se conoce.
- Alcohol y masa cruda con levadura: el alcohol afecta a los perros mucho más que a nosotros. La masa cruda sigue fermentando en el estómago: se hincha y produce alcohol.
- Café, té y bebidas energéticas: por la cafeína, con efectos parecidos a los del chocolate.
- Huesos cocidos: se astillan con facilidad y pueden lastimar la boca, el esófago o el intestino.
- Comidas muy grasosas o saladas: la piel del pollo, la grasa de la carne, las frituras, los embutidos y los snacks salados pueden provocar vómitos, diarrea y pancreatitis.
Qué hacer si tu perro comió algo peligroso
- Mantén la calma y retira el alimento para que no coma más.
- Averigua qué comió, cuánto y hace cuánto tiempo. Guarda el envase o la etiqueta para mostrarlos.
- Llama de inmediato a tu veterinario o a una clínica de urgencias, aunque el perro se vea bien. Varios de estos tóxicos tardan horas o días en dar síntomas, y actuar pronto marca la diferencia.
- No lo hagas vomitar por tu cuenta ni le des remedios caseros sin indicación del veterinario: en algunos casos eso empeora la situación.
Si notas convulsiones, desmayos, dificultad para respirar o vómitos repetidos, llévalo a urgencias sin esperar.
La mejor protección es la prevención. Guarda chocolates, golosinas y bolsas de mandado fuera de su alcance, usa un cesto de basura con tapa y explica a los niños y a las visitas que no deben darle comida de la mesa. Si quieres premiarlo, hay opciones seguras como trocitos de zanahoria o de manzana sin semillas, siempre con moderación. Tu perro no necesita compartir tu plato para saber cuánto lo quieres.