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Premios caseros para perros: 3 recetas y qué no deben llevar

Sergio Soikis17 de mayo de 20263 min de lectura
Un perro sentado en la cocina mira con atención un plato de galletas caseras de avena.

Pocas cosas alegran tanto a un perro como un premio, y pocas cosas dan tanta tranquilidad como saber exactamente qué tiene ese premio adentro. Preparar golosinas en casa es más fácil de lo que parece. Con ingredientes que seguramente ya tienes en la cocina puedes darle a tu perro algo rico y sencillo, sin conservadores ni azúcares agregados. Eso sí, hay alimentos que nunca deben entrar en una receta para perros, y conviene conocerlos antes de prender el horno.

Antes de empezar: premios sí, pero con medida

Un premio casero sigue siendo un extra, no una comida. La recomendación habitual de los veterinarios es que los premios no pasen de alrededor del 10 % de las calorías diarias de tu perro. El resto debe venir de su alimento completo y balanceado.

Si tu perro tiene alguna enfermedad, como diabetes, problemas de riñón o pancreatitis, o si sigue una dieta especial, consulta con tu veterinario antes de darle cualquier golosina nueva. Y aunque esté sano, ofrécele cada receta por primera vez en una porción pequeña y observa durante uno o dos días si aparece diarrea, vómito o picazón.

Tres recetas fáciles para consentir a tu perro

1. Galletas de avena, plátano y maní

Son las clásicas y casi todos los perros las aman.

  • 1 plátano (banana) bien maduro
  • 2 cucharadas de pasta de maní (crema de cacahuate) natural, sin sal, sin azúcar y sin xilitol
  • 1 taza de avena en hojuelas
  • 1 huevo

Machaca el plátano con un tenedor, mezcla con la pasta de maní y el huevo, y agrega la avena hasta formar una masa que se pueda manejar. Haz bolitas, aplánalas sobre una charola con papel para hornear y cocina a 180 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que estén doradas. Déjalas enfriar por completo antes de dárselas.

2. Tiras de camote (batata) deshidratado

Una opción ideal para perros que necesitan algo para masticar con calma.

Lava bien un camote, córtalo en tiras o rodajas de medio centímetro y acomódalas en una charola sin aceite ni sal. Hornéalas a temperatura baja, unos 120 °C, durante dos a tres horas, volteándolas a la mitad, hasta que queden secas y flexibles. Mientras más delgadas, más crujientes.

3. Cubitos helados de calabaza y yogur

Perfectos para los días de calor.

Mezcla media taza de puré de calabaza cocida, sin condimentos, con media taza de yogur natural sin azúcar y sin endulzantes. Llena una cubitera, congela y ofrece un cubito a la vez. Algunos perros toleran mal los lácteos; si notas malestar, prepara los cubitos solo con calabaza y un poco de agua.

Ingredientes que nunca deben llevar

Estos alimentos pueden ser tóxicos o muy dañinos para los perros, incluso en cantidades pequeñas:

  • Xilitol: un endulzante presente en algunas pastas de maní, chicles y productos "sin azúcar". Puede provocar una baja grave de azúcar en sangre y daño al hígado. Revisa siempre la etiqueta.
  • Chocolate y cacao, en cualquier forma.
  • Uvas y pasas. Pueden causar falla renal.
  • Cebolla, ajo, poro y cebollín, crudos, cocidos o en polvo.
  • Nueces de macadamia.
  • Masa cruda con levadura y cualquier bebida con alcohol.
  • Exceso de sal, azúcar y condimentos.
  • Huesos cocidos, que pueden astillarse.

Si crees que tu perro comió alguno de estos ingredientes, no esperes a ver síntomas: llama o lleva a tu perro al veterinario de inmediato. En estos casos, actuar rápido hace toda la diferencia.

Cómo guardarlos y ofrecerlos

Al no tener conservadores, los premios caseros duran menos. Guarda las galletas y las tiras de camote en un recipiente bien cerrado dentro del refrigerador, donde se mantienen alrededor de una semana. Los cubitos de calabaza pueden quedarse en el congelador por varias semanas. Si ves moho o un olor raro, tíralos sin pensarlo.

Ajusta el tamaño del premio al de tu perro: un chihuahua necesita trocitos diminutos, mientras que un perro grande puede recibir una galleta entera. Y aprovecha estos bocados para lo que mejor funcionan: premiar una buena conducta, acompañar un entrenamiento o simplemente decirle a tu compañero cuánto lo quieres.