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Artritis en perros mayores: cómo detectar el dolor y aliviarlo
Si tu perro ya tiene algunos años encima, quizá notaste que tarda más en levantarse de su cama o que ya no sube la escalera con las ganas de antes. Muchos lo atribuyen a «cosas de la edad», pero detrás de esa lentitud suele haber dolor en las articulaciones. La artritis es muy común en los perros mayores y, aunque no tiene cura, se puede controlar bastante bien. Lo importante es reconocerla a tiempo y saber qué hacer, tanto en casa como en la consulta.
Qué es la artritis y por qué aparece
En los perros, lo más frecuente es la osteoartritis, también llamada artrosis. El cartílago que protege los extremos de los huesos se va desgastando, la articulación se inflama y moverse duele. Es una enfermedad que avanza con el tiempo y afecta sobre todo caderas, codos, rodillas y columna. Cualquier perro puede padecerla, pero el riesgo es mayor en las razas grandes, en los perros con sobrepeso y en los que tuvieron displasia de cadera o de codo, lesiones de ligamentos o fracturas.
Señales de que a tu perro le duelen las articulaciones
Los perros son muy buenos para disimular el dolor. Rara vez se quejan; lo que hacen es cambiar su manera de moverse y de comportarse. Fíjate si:
- Le cuesta levantarse, sobre todo después de dormir, y camina rígido los primeros minutos.
- Duda antes de subir escaleras o de saltar al sillón o a la cama.
- Se queda atrás en los paseos o quiere volver antes.
- Cojea, aunque sea de vez en cuando, o empeora después del ejercicio o con el frío.
- Se lame o mordisquea una articulación.
- Está más irritable, no quiere que lo toquen en ciertas zonas o gruñe cuando lo acaricias ahí.
- Duerme más y juega menos.
- Pierde músculo en las patas traseras.
Si reconoces varias de estas señales, no es solo vejez: es momento de llevarlo al veterinario.
Cómo ayudarlo en casa
Algunos cambios sencillos en el hogar hacen una gran diferencia en la comodidad de un perro con artritis.
- Cuida su peso. Cada kilo de más es carga extra para unas articulaciones que ya duelen. Mantenerlo delgado es de lo más efectivo que puedes hacer. Pregúntale al veterinario cuál es su peso ideal y cómo ajustar la comida.
- Paseos cortos y frecuentes. Es mejor caminar varias veces al día a ritmo tranquilo que hacer una sola salida larga. Evita saltos, carreras bruscas y juegos de pelota con frenadas en seco. El movimiento suave mantiene los músculos fuertes y las articulaciones activas.
- Pisos que no resbalen. La cerámica y la madera lisa son un problema para patas inseguras. Coloca alfombras antideslizantes donde más camina.
- Una buena cama. Firme, acolchada, fácil de entrar y lejos de las corrientes de aire. Las camas ortopédicas de espuma ayudan mucho.
- Rampas. Para subir al sillón, a la cama o al vehículo, una rampa le evita saltos que lastiman.
- Abrigo. El frío y la humedad suelen empeorar la rigidez. En invierno, mantenlo en un lugar templado.
- Uñas cortas. Las uñas largas alteran la pisada y aumentan la inestabilidad.
Un aviso importante: nunca le des por tu cuenta analgésicos de personas, como ibuprofeno, naproxeno o paracetamol. Pueden causarle daños graves en el estómago, el hígado o los riñones. Cualquier medicamento debe indicarlo el veterinario.
Qué puede hacer el veterinario
El veterinario observará cómo camina tu perro, palpará sus articulaciones y probablemente pida radiografías para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas de dolor. En perros mayores también es habitual hacer análisis de sangre antes de empezar ciertos medicamentos. Entre las opciones de tratamiento están:
- Antiinflamatorios de uso veterinario, que suelen ser la base del control del dolor. Necesitan seguimiento, porque pueden afectar el estómago, los riñones o el hígado.
- Otros analgésicos, que se suman cuando uno solo no alcanza.
- Anticuerpos monoclonales inyectables, una opción más reciente que se aplica en la consulta una vez al mes.
- Fisioterapia y rehabilitación, incluida la hidroterapia, para fortalecer los músculos sin forzar las articulaciones.
- Dietas o suplementos con omega 3, que pueden ayudar a reducir la inflamación. Con otros suplementos, como la glucosamina, la evidencia es menos clara; consulta antes de comprarlos.
Lo habitual es combinar varias medidas y ajustarlas con el tiempo. Cuéntale al veterinario cómo ves a tu perro en casa: tus observaciones valen mucho para saber si el tratamiento funciona.
Cuándo no hay que esperar
La artritis avanza poco a poco. Si tu perro deja de apoyar una pata de repente, tiene una articulación hinchada o caliente, fiebre, llora al moverse o pierde fuerza en las patas traseras, llévalo al veterinario cuanto antes: puede tratarse de otra cosa que necesita atención urgente. Con paciencia, cuidados y un buen acompañamiento, tu compañero puede seguir disfrutando de sus paseos y de tu compañía muchos años más.