Revisión anual en el veterinario: qué revisan y qué preguntar
Botiquín de primeros auxilios para tu perro: qué tener en casa
Nadie quiere pensar que su perro va a cortarse una pata, comerse algo tóxico o desmayarse por el calor, pero pasa, y casi siempre en el peor momento. Tener un botiquín preparado y saber qué hacer en esos primeros minutos no reemplaza al veterinario. Sirve para que llegues a la consulta con tu perro en mejores condiciones y con la cabeza más fría. Aquí te cuento qué conviene tener en casa y cómo actuar mientras vas en camino.
Qué debe tener el botiquín de tu perro
No hace falta comprar nada sofisticado. Con estos elementos cubres la mayoría de las situaciones comunes:
- Gasas estériles de varios tamaños y vendas elásticas o autoadherentes, de las que no se pegan al pelo.
- Cinta adhesiva de tela o papel para sujetar vendajes.
- Solución salina estéril para lavar heridas y ojos.
- Antiséptico que te haya recomendado tu veterinario.
- Tijeras de punta redonda para cortar pelo o vendas sin lastimar la piel.
- Pinzas para retirar espinas, astillas o garrapatas.
- Termómetro digital y vaselina para usarlo.
- Guantes desechables.
- Un bozal de su talla o una venda larga para improvisar uno: hasta el perro más dulce puede morder cuando siente dolor.
- Una manta o toalla grande para abrigarlo o trasladarlo.
- Una linterna pequeña para revisar boca, oídos y patas.
Cómo prepararlo y dónde guardarlo
Guarda todo en una caja o bolso que cierre bien, en un lugar fijo que toda la familia conozca. Pega por dentro una tarjeta con el teléfono de tu veterinario, el de una clínica de urgencias que atienda las 24 horas, el peso de tu perro y cualquier enfermedad o medicamento que tome. Revisa el botiquín un par de veces al año para reponer lo que usaste y cambiar lo vencido.
Un detalle importante: no metas medicamentos de personas pensando en tu perro. Analgésicos tan comunes como el ibuprofeno o el paracetamol pueden ser muy tóxicos para ellos. Solo dale lo que el veterinario le haya indicado a él.
Qué hacer mientras llegas al veterinario
Heridas y sangrado
Coloca una gasa limpia sobre la herida y presiona firme durante varios minutos sin levantarla para mirar. Si la sangre traspasa, pon otra gasa encima. Si el corte es pequeño, lávalo con solución salina. Si es profundo, sangra mucho o fue una mordida de otro animal, ve directo a la clínica.
Golpe de calor
Si jadea con fuerza, babea mucho, está decaído o tiene las encías muy rojas, llévalo a la sombra y mójalo con agua fresca, no helada, sobre todo en el cuello, las axilas y la panza. Ofrécele agua sin obligarlo a beber y sal hacia el veterinario de inmediato, aunque parezca recuperarse.
Intoxicaciones
Si sospechas que comió algo tóxico, como chocolate, uvas, raticida, medicamentos o productos de limpieza, no le provoques el vómito por tu cuenta: con algunas sustancias eso empeora las cosas. Llama al veterinario, sigue sus indicaciones y lleva el envase o un resto de lo que ingirió.
Golpes, caídas y posibles fracturas
No intentes acomodar un hueso. Ponle el bozal, muévelo lo menos posible y trasládalo sobre una superficie firme o envuelto en la manta, sosteniendo bien el cuerpo.
Si se está ahogando
Si tose, intenta respirar con dificultad o se lleva las patas a la boca, revisa con la linterna si hay algo atorado que puedas sacar con cuidado, sin empujarlo más adentro. Si no lo logras en segundos, corre a la clínica.
Señales de que no puedes esperar
Algunas situaciones requieren que un veterinario vea a tu perro cuanto antes, sin intentar resolverlas en casa:
- Dificultad para respirar o encías pálidas, grises o azuladas.
- Abdomen hinchado y duro, con arcadas que no logran sacar nada.
- Convulsiones, desmayo o desorientación.
- Sangrado que no se detiene con presión.
- Atropellos o caídas fuertes, aunque se vea bien.
- Temperatura muy por encima o por debajo de lo normal, que en un perro adulto ronda los 38 a 39 °C.
Ante la duda, llama. Es mucho mejor que tu veterinario te diga que no era grave a quedarte en casa esperando con un perro que necesitaba ayuda. Ten el botiquín listo, aprende a usarlo con calma y ojalá nunca tengas que abrirlo.