Coprofagia: por qué tu perro come heces y cómo evitarlo
Pocas cosas desconciertan tanto a un dueño como ver a su perro comiendo excremento, propio o ajeno. Da asco, preocupa y muchas veces uno no sabe si regañarlo, ignorarlo o llevarlo de inmediato al veterinario. Este hábito tiene nombre: coprofagia. Es más común de lo que crees y, en la mayoría de los casos, tiene solución con paciencia y algunos cambios en la rutina. Veamos por qué ocurre y qué puedes hacer.
¿Es normal que un perro coma heces?
Desde el punto de vista del perro, no es tan extraño como parece. Las perras que acaban de parir limpian a sus cachorros y se comen sus deposiciones durante las primeras semanas; es un comportamiento natural que mantiene limpio el nido. Los cachorros, por su parte, exploran el mundo con la boca y a veces prueban lo que encuentran, incluidas las heces. En muchos de ellos la costumbre desaparece sola al crecer.
También es frecuente que los perros se sientan atraídos por el excremento de otros animales, sobre todo el de gato o el de caballo, que puede contener restos de alimento. Que sea común no significa que haya que dejarlo pasar: las heces pueden transmitir parásitos intestinales, bacterias y virus.
Las causas más habituales
Motivos de conducta
- Aburrimiento: un perro que pasa muchas horas solo y con poca actividad busca algo que hacer.
- Búsqueda de atención: si cada vez que lo hace todos reaccionan, aprende que es una manera eficaz de que lo miren.
- Miedo al castigo: cuando a un perro lo regañan con dureza por hacer sus necesidades dentro de casa, puede aprender a "esconder la evidencia".
- Ansiedad o estrés: cambios en la casa, encierro prolongado o separación del dueño.
- Imitación: algunos perros copian lo que ven hacer a otro perro de la casa.
Motivos de salud
A veces detrás del hábito hay un problema físico que hace que el perro tenga más hambre o no aproveche bien lo que come. Entre las causas que el veterinario puede considerar están los parásitos intestinales, los problemas de absorción de nutrientes, la insuficiencia pancreática exocrina, la diabetes, algunos trastornos hormonales y ciertos medicamentos que aumentan el apetito. Una dieta insuficiente o de mala calidad también puede influir.
Cuándo llevarlo al veterinario
Si tu perro adulto empezó a comer heces de repente, o si el hábito viene acompañado de otros síntomas, debe verlo un veterinario. Presta atención a:
- Pérdida de peso aunque coma bien o coma más que antes.
- Diarrea, heces muy abundantes o con mal aspecto, o vómitos.
- Más sed o más ganas de orinar de lo normal.
- Decaimiento, pelo opaco o cambios en el apetito.
Aunque no notes nada raro, conviene comentarlo en la próxima consulta. El veterinario puede pedir un análisis de heces y recomendarte un plan de desparasitación adecuado para tu perro.
Cómo cortar el hábito paso a paso
- Limpia de inmediato. Es la medida más eficaz: si no hay heces a su alcance, no hay tentación. Recoge en el patio en cuanto haga sus necesidades.
- Pon la caja de arena del gato fuera de su alcance. Un lugar elevado o una caja cerrada suele bastar.
- Usa correa en los paseos mientras trabajas la conducta, para poder alejarlo a tiempo.
- Enséñale "déjalo". Practica en casa con un premio en la mano cerrada: cuando aparte la nariz, felicítalo y dale otro premio mejor. Después lleva el ejercicio a la calle.
- Prémialo por venir a ti justo después de hacer sus necesidades. Así aprende que lo bueno está contigo y no en el suelo.
- Dale más ejercicio y juego. Paseos largos, juguetes rellenables con comida y ratos de juego reducen el aburrimiento.
- Revisa su alimentación con el veterinario para asegurarte de que recibe una dieta completa y en la cantidad correcta.
Existen productos que se añaden a la comida para que las heces resulten desagradables. A algunos perros les funcionan y a otros no; consulta con tu veterinario antes de probarlos y no los veas como sustituto del entrenamiento.
Lo que no debes hacer
No lo castigues, no le grites ni le restriegues la nariz en el excremento. Eso solo aumenta el miedo y puede empeorar el problema, porque el perro aprende a comerse las heces más rápido y a escondidas. Tampoco hagas un escándalo cada vez que lo sorprendes: interrúmpelo con calma, llámalo y prémialo cuando venga a ti.
Con constancia, limpieza y mucha paciencia, la mayoría de los perros dejan esta costumbre. Y si no ves avances después de unas semanas, tu veterinario o un educador canino pueden ayudarte a encontrar el origen del problema.