Mi perro cava en el jardín: por qué lo hace y cómo darle su lugar
Sales al jardín y ahí está otra vez: tierra regada por todos lados, una planta con las raíces al aire y tu perro con el hocico sucio y la cola moviéndose como si nada. Es frustrante, pero conviene saber algo desde el principio: cavar no es una travesura ni una venganza. Es una conducta natural del perro, y en lugar de intentar borrarla por completo, lo más práctico es entender por qué lo hace y darle un lugar donde sí pueda excavar sin destrozar el resto del patio.
Por qué tu perro cava en el jardín
Casi siempre hay una razón detrás de cada hoyo. Las más comunes son estas:
- Instinto. Muchas razas fueron criadas para cavar o perseguir presas bajo tierra, como los terriers y los dachshunds. Otras, como los huskies, también tienen fama de buenos excavadores. En estos perros la necesidad de cavar es fuerte y no va a desaparecer.
- Aburrimiento o energía acumulada. Un perro que pasa muchas horas solo en el patio, sin ejercicio ni nada que hacer, se inventa su propia diversión.
- Buscar fresco. En días de calor, la tierra removida está más fresca. Si los hoyos aparecen a la sombra o junto a la casa, puede que tu perro esté intentando refrescarse.
- Esconder cosas. Algunos perros entierran huesos, juguetes o premios para guardarlos.
- Perseguir animales. Insectos, roedores u otros animalitos bajo el pasto despiertan su olfato y su instinto de caza.
- Intentar salir. Si cava junto a la cerca, puede querer escapar por aburrimiento, miedo, ansiedad al quedarse solo o, en machos y hembras sin esterilizar, por la atracción de otros perros.
Primero, cubre lo que le hace falta
Antes de preparar una zona para cavar, revisa si tu perro tiene sus necesidades básicas resueltas. Ninguna caja de arena va a compensar a un perro que no sale a pasear.
- Dale paseos diarios y ratos de juego activo acordes a su edad y su raza.
- Ofrécele juguetes que lo hagan pensar, como los dispensadores de comida o los juegos de olfato.
- Asegúrate de que siempre tenga sombra, un refugio y agua fresca, sobre todo en verano.
- Evita dejarlo solo en el patio durante horas. Muchos perros cavan menos cuando pueden estar dentro de casa con la familia.
- Si cava para escapar, refuerza la base de la cerca enterrando malla de alambre o colocando piedras grandes, y trabaja la causa: más compañía, más actividad o la consulta con un profesional si notas ansiedad.
Cómo armar su rincón para cavar
La idea es sencilla: si tu perro va a cavar de todos modos, que lo haga donde tú elijas.
- Elige el lugar. Busca un rincón con algo de sombra, lejos de tus plantas favoritas y de la cerca. Que sea lo bastante grande para que tu perro pueda moverse con comodidad.
- Delimítalo. Puedes usar un marco de madera, una caja baja o incluso un arenero infantil si tu perro es pequeño. Lo importante es que el espacio se distinga claramente del resto del jardín.
- Rellénalo bien. Una mezcla de arena limpia y tierra suelta funciona muy bien. Humedécela un poco para que sea más agradable de remover y no levante tanto polvo.
- Hazlo irresistible. Entierra a poca profundidad algunos juguetes y premios para que los descubra fácilmente al principio.
Enséñale a usarlo y a respetar lo demás
Lleva a tu perro a su zona, déjalo olfatear y anímalo a buscar lo que escondiste. Cuando cave ahí, felicítalo con entusiasmo y dale un premio. Repite esto varios días seguidos; con el tiempo puedes enterrar las sorpresas un poco más hondo.
Si lo sorprendes cavando en otro lugar, interrúmpelo con calma, llévalo a su rincón y prémialo en cuanto empiece a cavar ahí. No lo castigues por un hoyo que encontraste después: no va a relacionar el regaño con lo que hizo y solo conseguirás confundirlo o asustarlo.
Mientras aprende, protege las zonas que más te importan con cercos pequeños o colocando temporalmente piedras grandes sobre la tierra. Revisa también qué usas en el jardín: guarda fertilizantes, insecticidas y venenos para caracoles o roedores donde no los alcance, porque un perro que cava puede entrar en contacto con ellos o comérselos. Si alguna vez sospechas que tragó algo así, llévalo al veterinario de inmediato.
Por último, presta atención a su comportamiento. Si cava de forma obsesiva, se lastima las patas o las uñas, come tierra con frecuencia o se muestra muy ansioso, consulta con tu veterinario para descartar un problema de salud y buscar ayuda adecuada. En la mayoría de los casos, con ejercicio, compañía y un buen rincón propio, tu perro y tu jardín pueden convivir en paz.