Perro que destroza muebles y zapatos: causas y cómo resolverlo
Llegas a casa y encuentras el cojín del sillón deshecho, un zapato mordido o la pata de la mesa marcada con dientes. Es frustrante, pero antes de enojarte vale la pena preguntarte por qué lo hizo. Un perro que destruye no lo hace por venganza ni por «portarse mal». Casi siempre está respondiendo a una necesidad. Las tres causas más comunes son la dentición, el aburrimiento y la ansiedad, y cada una se resuelve de manera distinta. Aquí te explico cómo distinguirlas y qué hacer en cada caso.
Morder es normal: lo que importa es qué y cuándo
Para un perro, masticar es una conducta natural. Le sirve para explorar, para descargar energía y para calmarse. El problema aparece cuando lo que muerde son tus cosas. Para encontrar la causa, observa tres detalles: la edad de tu perro, el momento en que ocurren los destrozos y el tipo de objetos que elige.
Cómo identificar la causa
Dentición: el cachorro que necesita morder
Los cachorros cambian los dientes de leche por los definitivos, aproximadamente, entre los tres y los siete meses. En esa etapa las encías molestan y morder les da alivio. Las pistas son claras: es un perro joven, muerde cualquier cosa a su alcance, estés o no en casa, y prefiere objetos que ceden un poco, como zapatos, cables o esquinas de muebles. Después suele venir una etapa adolescente en la que sigue masticando mucho, por curiosidad y por exceso de energía.
Aburrimiento: energía sin salida
Un perro que pasa muchas horas sin actividad física ni mental busca su propia diversión. Destroza sobre todo en los días sin paseo o cuando se queda solo mucho tiempo, pero también cuando estás en casa y no le haces caso. Se ve inquieto, te trae juguetes o ladra para llamar tu atención. Los daños suelen ser variados y aparecen en distintos lugares de la casa.
Ansiedad por separación: miedo a quedarse solo
En este caso el perro destroza solo cuando se queda solo, a menudo en los primeros minutos. Los daños se concentran cerca de puertas y ventanas, o en objetos que huelen a ti, como zapatos y ropa. Suele haber otras señales: llanto, aullidos o ladridos persistentes, babeo, jadeo, orinar o defecar dentro de casa aunque ya sepa hacerlo afuera, y un recibimiento desbordado cuando vuelves. Si se inquieta cuando tomas las llaves, también es una pista. Para confirmarlo, grábalo con el celular o una cámara mientras no estás.
Soluciones según la causa
Si es dentición:
- Ofrécele juguetes para morder adecuados a su tamaño y edad, y rótalos para que no pierdan interés.
- Algunos juguetes de goma resistente pueden enfriarse en el refrigerador para aliviar las encías.
- Si lo ves mordiendo algo prohibido, interrúmpelo con calma, cámbialo por su juguete y felicítalo cuando lo use.
- Mientras crece, guarda zapatos y cables, y limita su acceso a los muebles delicados.
Si es aburrimiento:
- Paseos diarios adaptados a su edad y raza, con tiempo para olfatear tranquilo.
- Juguetes rellenables con comida, comederos interactivos y juegos de olfato.
- Sesiones cortas de entrenamiento: unos minutos de trabajo mental cansan mucho.
- Si pasa muchas horas solo, considera un paseador o alguien que lo visite.
Si es ansiedad por separación:
- Practica ausencias muy cortas y alárgalas poco a poco.
- Haz que tus salidas y llegadas sean tranquilas, sin despedidas largas ni saludos eufóricos.
- Dale algo agradable solo cuando te vas, como un juguete con comida.
- Si la ansiedad es intensa, pide ayuda a tu veterinario y a un especialista en conducta. En algunos casos el veterinario puede indicar un tratamiento; nunca lo mediques por tu cuenta.
Errores que conviene evitar
- Regañarlo al llegar: tu perro no relaciona el castigo con algo que hizo horas antes. Solo aprende a temer tu regreso, y eso empeora la ansiedad.
- Darle zapatos viejos para morder: no distingue un zapato viejo de uno nuevo.
- Encerrarlo de golpe en una jaula: a un perro ansioso puede provocarle pánico y hacer que se lastime intentando salir.
Cuándo llevarlo al veterinario
Si un perro adulto que nunca destruía empieza a hacerlo de repente, puede haber dolor, molestias en la boca u otro problema de salud, así que llévalo a revisión. Acude también si notas encías inflamadas, dientes rotos o sangre en la boca, o si se come lo que muerde, como tela, plástico o madera. Y si después de morder algo vomita, no quiere comer, tiene el abdomen hinchado o está decaído, llévalo al veterinario de inmediato: un objeto tragado puede causar una obstrucción, y eso es una urgencia. Con paciencia y la causa bien identificada, la mayoría de los perros deja atrás los destrozos.