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Galgos y greyhounds: de corredores a compañeros tranquilos

Sergio Soikis29 de enero de 20264 min de lectura
Un greyhound atigrado duerme acurrucado sobre una cama gruesa en la sala de una casa.

Mucha gente imagina que un perro capaz de correr a toda velocidad necesita horas de ejercicio y una casa enorme. Con el greyhound y el galgo pasa justo lo contrario. Después de una vida de carreras o de caza, la mayoría se convierte en un compañero silencioso que pasa buena parte del día dormido en su cama. Si estás pensando en adoptar uno, aquí tienes lo que conviene saber sobre su carácter, su adaptación al hogar y los cuidados que necesita.

Parecidos, pero no iguales

Los dos pertenecen a la familia de los lebreles, perros que cazan con la vista y alcanzan a su presa por pura velocidad.

El greyhound es de origen británico. Tiene un cuerpo musculoso, pecho profundo y pelo muy corto. Durante décadas fue la raza de los canódromos, por eso muchos de los que se adoptan son corredores retirados.

El galgo español es algo más liviano y alargado, con una cola larga y un aspecto más rústico. Además del pelo corto, existe una variedad de pelo duro. Tradicionalmente se ha usado para la caza, y muchos terminan abandonados cuando dejan de ser útiles. Gracias a las asociaciones protectoras, hoy muchos encuentran familia en distintos países.

En Latinoamérica también se llama "galgo" a perros de tipo greyhound o a mestizos de lebrel, que llegan a los refugios con historias muy parecidas.

El mito del perro hiperactivo

Un lebrel es un velocista, no un corredor de fondo. Necesita estallidos cortos de energía y después descansa mucho. Por eso suele adaptarse bien a un departamento, siempre que tenga paseos diarios y una cama mullida.

En general son perros:

  • Tranquilos y discretos: ladran poco y tienden a ser reservados con los extraños.
  • Sensibles: responden mal a los gritos y a los castigos. Aprenden mejor con paciencia, voz suave y premios.
  • Cariñosos a su manera: suelen apoyarse en las piernas de su dueño o seguirlo de cuarto en cuarto.

Eso sí, cada perro es un individuo. Algunos llegan miedosos por lo que vivieron. Otros conservan un instinto de persecución muy fuerte, sobre todo frente a gatos y animales pequeños. Antes de llevarlo a casa, pregúntale al refugio si el perro ya convivió con otras especies.

Los primeros días en casa

Muchos ex corredores pasaron su vida en jaulas o perreras y nunca vivieron dentro de una casa. Cosas que para otros perros son normales pueden resultarles nuevas:

  • subir escaleras;
  • caminar sobre un piso resbaloso;
  • una puerta de vidrio o un espejo;
  • el ruido de la televisión.

Ten paciencia y muéstrale el entorno poco a poco. Estos pasos ayudan:

  1. Prepárale un rincón tranquilo con una cama gruesa, donde nadie lo moleste.
  2. Mantén horarios fijos de comida, paseo y descanso. La rutina le da seguridad.
  3. Enséñale a hacer sus necesidades afuera. Sácalo seguido y prémialo cada vez que lo logra.
  4. No lo despiertes de golpe ni lo toques mientras duerme profundamente, porque algunos se sobresaltan. Explícaselo también a los niños de la casa.

La adaptación puede tardar semanas o incluso meses, y es normal. Con calma, la mayoría termina confiando por completo en su familia.

Necesidades y cuidados especiales

El cuerpo de un lebrel tiene particularidades que conviene conocer:

  • Paseos siempre con correa fuera de lugares cerrados. Si ve algo moverse a lo lejos, puede salir disparado y no escuchar tu llamado. Para soltarlo, busca un espacio bien cercado.
  • Collar adecuado: su cabeza es más angosta que su cuello, así que puede zafarse de un collar común. Un collar tipo martingale o un arnés bien ajustado son más seguros.
  • Frío: tienen muy poca grasa y pelo fino. En invierno necesitan abrigo y una cama alejada del piso frío.
  • Piel delicada: se lastiman con facilidad al jugar o al rozarse con ramas. Revisa su cuerpo después de los paseos.
  • Dientes: es común que los ex corredores lleguen con sarro y problemas dentales. El veterinario te dirá si necesitan una limpieza.

Además, hay dos temas de salud que debes comentar con tu veterinario.

  • Anestesia y análisis de sangre: los lebreles pueden reaccionar distinto a algunos anestésicos. Sus análisis de sangre también tienen valores que difieren de los de otras razas. Por eso es mejor que lo atienda alguien que conozca a estos perros.
  • Torsión gástrica: por su pecho profundo, tienen riesgo de sufrirla. Fíjate en estas señales: abdomen hinchado, intentos de vomitar sin lograrlo, mucha baba o inquietud. Si notas alguna, llévalo de inmediato a una clínica veterinaria. Es una urgencia que pone en riesgo su vida.

Adoptar un galgo o un greyhound es darle una segunda oportunidad a un perro que trabajó toda su vida. A cambio, recibirás un compañero noble, elegante y sorprendentemente hogareño.