Perros callejeros: el problema, la esterilización y tu ayuda
Los vemos todos los días: dormidos en la entrada de una tienda, cruzando la avenida entre los autos, siguiendo a alguien que les dio un pedazo de pan. Los perros callejeros forman parte del paisaje de muchas ciudades y pueblos de Latinoamérica. Por eso mismo es fácil acostumbrarse a ellos y dejar de verlos. El Día Internacional del Perro Callejero es una buena ocasión para mirarlos de nuevo, entender por qué están ahí y pensar qué podemos hacer, cada uno desde su casa, para que haya menos perros sufriendo en la calle.
Por qué hay tantos perros en la calle
Un perro callejero casi nunca aparece de la nada. Detrás de la mayoría hay una historia humana: un cachorro regalado que creció más de lo esperado, una mudanza en la que "no había lugar" para él, una perra sin esterilizar que tuvo crías y nadie supo qué hacer con ellas. También están los perros que tienen dueño pero pasan el día solos en la calle. Se cruzan con otros perros, y sus crías ya nacen sin hogar.
La vida en la calle es dura. Estos perros pasan hambre, sed, frío y calor. Se enferman sin que nadie los atienda, sufren atropellos y, a veces, maltrato. Cuando no están vacunados, pueden transmitir enfermedades a otros perros, y algunas, como la rabia, también a las personas. No es solo un tema de cariño por los animales: también es un asunto de salud pública.
La esterilización: la base de cualquier solución
Rescatar y dar en adopción es valioso, pero si los perros siguen reproduciéndose, siempre habrá más cachorros que hogares. Por eso la esterilización, o castración como se dice en muchos lugares, es la base de cualquier solución duradera. Una perra sin esterilizar puede tener varias camadas a lo largo de su vida, y cada una de sus crías puede tener las suyas.
Esterilizar a tu propio perro es el primer paso, aunque viva dentro de casa: basta una escapada para que llegue una camada no deseada. La cirugía, además, tiene beneficios bien conocidos para la salud:
- En las hembras elimina el riesgo de infecciones graves del útero. Si se hace a tiempo, también reduce la probabilidad de tumores mamarios.
- En los machos elimina el riesgo de cáncer de testículo y suele disminuir las ganas de escaparse detrás de una hembra en celo.
El momento adecuado depende del tamaño, la edad y la salud de cada perro, así que conviene hablarlo con tu veterinario. Muchos municipios, universidades y organizaciones hacen jornadas de esterilización gratuitas o a bajo costo. Si en tu ciudad existen, apóyalas y ayuda a difundirlas.
Lo que puedes hacer tú
- Sé un dueño responsable. Esteriliza a tu perro, mantén sus vacunas al día, ponle una placa con tu teléfono y no lo dejes salir solo a la calle.
- Adopta en lugar de comprar. En refugios y con rescatistas hay perros de todas las edades esperando una familia. Un adulto ya tiene su carácter formado, y eso te facilita elegir uno que encaje con tu vida.
- Ofrece un hogar de tránsito. Si no puedes adoptar, cuidar a un perro unas semanas mientras encuentra familia libera lugar en los refugios.
- Apoya a quienes ya trabajan. Puedes donar alimento o mantas, ofrecer unas horas de tu tiempo o compartir sus publicaciones de adopción.
- Deja agua fresca. Un recipiente con agua limpia frente a tu casa alivia a muchos perros, sobre todo cuando hace calor.
- Denuncia el maltrato y el abandono. Infórmate sobre dónde hacerlo en tu localidad.
Si encuentras un perro herido o perdido
Acércate con calma, hablándole en voz baja y sin movimientos bruscos. Un perro asustado o con dolor puede morder aunque sea manso, así que no lo fuerces ni acerques tu cara a la suya.
Si sangra, cojea, respira con dificultad o no puede levantarse, necesita que lo vea un veterinario cuanto antes. Si no puedes llevarlo tú, llama a un rescatista o a una organización de tu zona.
Si está sano pero parece perdido, revisa si tiene placa y pregunta a los vecinos. También puedes pedir en una veterinaria que verifiquen si tiene microchip: quizá alguien lo esté buscando.
Ningún perro eligió vivir en la calle. Cada perro esterilizado, adoptado o ayudado a tiempo es uno menos que sufre, y el cambio empieza por algo tan cercano como el perro que tienes en casa.