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Un cachorro como regalo de Navidad: qué pensar antes

Sergio Soikis18 de diciembre de 20253 min de lectura
Un cachorro mestizo sentado sobre una alfombra junto a un árbol de Navidad decorado.

Pocas imágenes conmueven tanto como la de un cachorro con un moño rojo junto al árbol. Por eso cada diciembre muchas familias piensan en regalar un perro. La intención es buena, pero un perro no es un juguete que se abre y se guarda. Es un compañero que va a depender de ti durante muchos años. Antes de dar ese paso vale la pena detenerse, hacer algunas preguntas sinceras y, si la respuesta es sí, hacerlo en el momento adecuado.

Por qué un cachorro no es un regalo cualquiera

Cuando regalas un perro, en realidad regalas una responsabilidad. Un cachorro necesita comida, paseos, educación, visitas al veterinario y, sobre todo, tiempo y paciencia. Muchos perros viven más de una década, así que la decisión tiene que ser de toda la familia y no una sorpresa para alguien que quizá no estaba preparado.

Por desgracia, no es raro que algunos de esos cachorros regalados terminen abandonados o devueltos cuando pasa la emoción y llegan las mordidas, los accidentes en el piso o las noches de llanto. Nadie quiere eso para un animal que no eligió estar ahí.

Las fiestas no son el mejor momento para llegar a casa

Un cachorro necesita calma y rutina en sus primeros días. Las fiestas son justo lo contrario:

  • Ruido y visitas: música, reuniones y gente entrando y saliendo pueden asustarlo y estresarlo.
  • Pirotecnia: los cohetes y estruendos aterran a muchos perros, y un cachorro recién llegado no tiene todavía un lugar donde sentirse seguro.
  • Comida peligrosa: en la mesa navideña abundan cosas tóxicas o riesgosas para los perros, como el chocolate, las uvas y las pasas, o los huesos cocidos, que pueden astillarse.
  • Horarios desordenados: es difícil enseñarle dónde hacer sus necesidades o cuándo comer si cada día es distinto.

Además, muchos cachorros aún no tienen completo su esquema de vacunas. Tu veterinario te dirá cuándo puede salir a la calle y tener contacto con otros perros sin riesgo.

Preguntas que debes hacerte antes

Siéntate con tu familia y respondan con honestidad:

  1. ¿Quién lo quiere de verdad? Si es para un niño, recuerda que los cuidados recaerán en los adultos.
  2. ¿Quién se va a encargar? Definan quién lo alimenta, lo pasea, limpia y lo lleva al veterinario.
  3. ¿Tenemos tiempo? Un cachorro no puede pasar el día solo. Necesita compañía, juego y educación.
  4. ¿Podemos cubrir los gastos? Alimento, vacunas, desparasitación, esterilización y posibles emergencias suman bastante a lo largo del año.
  5. ¿Nuestra casa es adecuada? Piensa en el espacio, en si tu vivienda permite mascotas y en el tamaño que tendrá de adulto.
  6. ¿Qué pasará en las vacaciones? Alguien tendrá que cuidarlo o deberán viajar con él.
  7. ¿Hay alergias en casa? Conviene saberlo antes, no después.

Qué preguntar a quien te entrega al perro

Si decides adoptar en un refugio o recibir un cachorro de un criador responsable, pregunta sin pena:

  • ¿Qué edad tiene? Un cachorro no debería separarse de su madre antes de tiempo; en general se recomienda esperar al menos a las ocho semanas.
  • ¿Qué vacunas y desparasitaciones tiene? Pide que te lo muestren por escrito.
  • ¿Puedo conocer a la madre o saber cómo se ha criado?
  • ¿Cómo es su carácter? ¿Se lleva bien con niños o con otros animales?
  • ¿Ha tenido algún problema de salud?
  • Si algo no funciona, ¿lo reciben de vuelta? Los refugios serios y los buenos criadores siempre dicen que sí.

En cuanto llegue a casa, llévalo a una revisión con el veterinario. Y si notas decaimiento, vómitos, diarrea o que deja de comer, no esperes: un cachorro puede empeorar rápido y debe verlo un profesional.

Una mejor forma de regalar un perro

Si después de todo esto la familia está lista, hay una alternativa preciosa: regala la promesa. Una correa, un collar, un plato o un libro sobre perros pueden ir bajo el árbol como anuncio de que el nuevo integrante llegará cuando las fiestas terminen. Así podrán elegirlo juntos, sin prisas, y recibirlo en una casa tranquila.

Un perro bien elegido y bien recibido no es un regalo de un día. Es un compañero para muchos años, y merece que lo esperen con calma.