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Golpe de calor en perros: señales, ayuda y el peligro del auto

Sergio Soikis19 de marzo de 20264 min de lectura
Un perro jadeando con la lengua afuera, recostado a la sombra de un árbol junto a un plato de agua.

El golpe de calor es una de las emergencias más serias que puede sufrir un perro, y también una de las más fáciles de prevenir. Pasa más rápido de lo que muchos imaginan: un paseo largo al mediodía, una tarde sin sombra o unos minutos dentro de un auto estacionado bastan para que la temperatura del cuerpo de tu perro suba a niveles peligrosos. Saber reconocer las primeras señales y actuar enseguida puede salvarle la vida.

Por qué el calor afecta tanto a los perros

Los perros no sudan como nosotros. Apenas tienen glándulas sudoríparas en las almohadillas de las patas, así que su forma principal de liberar calor es el jadeo. Cuando el aire que respiran ya está caliente, o cuando hay mucha humedad, jadear deja de ser suficiente y el calor se acumula en su cuerpo.

La temperatura normal de un perro ronda entre 38 y 39 grados. Cuando sube muy por encima de eso, los órganos empiezan a sufrir daños que pueden ser graves y, a veces, irreversibles.

Algunos perros corren más riesgo que otros:

  • Las razas de hocico chato, como el bulldog, el pug, el bóxer o el shih tzu, que respiran con más dificultad.
  • Cachorros y perros mayores.
  • Perros con sobrepeso o con problemas del corazón o respiratorios.
  • Perros de pelaje muy abundante u oscuro.
  • Perros muy activos que no saben detenerse cuando juegan.

Señales tempranas que no debes ignorar

Al principio los signos pueden parecer simple cansancio, por eso conviene estar atento cuando hace calor:

  • Jadeo intenso y ruidoso que no se calma con el descanso.
  • Babeo abundante, a veces con saliva espesa.
  • Encías y lengua de un rojo muy intenso.
  • Inquietud, búsqueda desesperada de sombra o de superficies frescas.
  • Debilidad, falta de ganas de moverse o de obedecer.

Si el cuadro avanza, pueden aparecer vómitos, diarrea (a veces con sangre), tambaleo, desorientación, encías pálidas o azuladas, convulsiones o desmayo. Estas son señales de una emergencia grave: tu perro necesita un veterinario de inmediato.

Primeros auxilios: qué hacer mientras llegas al veterinario

Los primeros minutos cuentan mucho. Esto es lo que puedes hacer:

  1. Llévalo a un lugar fresco, a la sombra o a un espacio con aire acondicionado o ventilador.
  2. Refréscalo con agua fresca, no helada. Mójale el cuello, las axilas, la zona de la ingle, la panza y las patas. Evita el hielo y el agua muy fría, porque pueden contraer los vasos sanguíneos y dificultar que el cuerpo libere calor.
  3. No lo cubras con toallas mojadas por mucho tiempo: al calentarse, atrapan el calor en lugar de sacarlo. Es mejor mojarlo y dejar que el aire circule, ayudándote con un ventilador si tienes uno.
  4. Ofrécele agua fresca en pequeñas cantidades si está consciente y quiere beber. Nunca lo obligues ni le eches agua en la boca.
  5. Llama al veterinario y ve en camino cuanto antes, con el auto bien ventilado o con el aire encendido.

Aunque tu perro parezca recuperarse, debe verlo un veterinario igual. El golpe de calor puede dañar órganos internos y algunas complicaciones aparecen horas después.

Por qué nunca debes dejarlo en el auto, ni siquiera unos minutos

Un auto estacionado funciona como un horno. Con el sol, la temperatura en el interior sube muchísimo y muy rápido, incluso en días que no parecen tan calurosos. Lo que para ti es una vuelta rápida a la tienda, para tu perro pueden ser minutos de verdadero peligro.

Hay ideas muy comunes que no sirven:

  • Dejar las ventanas un poco abiertas no evita que el interior se caliente.
  • Estacionar a la sombra tampoco es suficiente, porque el sol se mueve y el aire dentro sigue encerrado.
  • Dejarle agua no lo protege si el ambiente sigue subiendo de temperatura.

La regla es sencilla: si no puedes llevarlo contigo al lugar adonde vas, es mejor que se quede en casa.

Cómo prevenir el golpe de calor

  • Pasea a tu perro temprano por la mañana o al caer la tarde, y evita las horas de más calor.
  • Antes de salir, toca el asfalto con el dorso de la mano: si no aguantas unos segundos, está demasiado caliente para sus patas.
  • Asegúrate de que siempre tenga agua fresca y un lugar con sombra.
  • Reduce el ejercicio intenso en los días calurosos, sobre todo si tu perro pertenece a un grupo de riesgo.
  • Nunca lo dejes encerrado en un auto, un balcón sin sombra o un cuarto sin ventilación.

Con un poco de atención, tu perro puede disfrutar del verano sin sustos. Y ante cualquier duda, no esperes: consultar a tiempo con el veterinario siempre es la mejor decisión.