Criar Perros

Mundo de perros

Inicio › Curiosidades

Curiosidades

La nariz del perro: huella única y un olfato asombroso

Sergio Soikis7 de septiembre de 20264 min de lectura
Primer plano de la nariz húmeda y negra de un perro, con su patrón de surcos visible.

Cuando tu perro sale a pasear y se detiene en cada poste, cada arbusto y cada rincón del camino, no está perdiendo el tiempo: está leyendo el mundo. La nariz es su herramienta más poderosa y una de las partes más curiosas de su cuerpo. Tiene un dibujo que no se repite en ningún otro perro, guarda una cantidad enorme de receptores de olor y le permite percibir cosas que para nosotros simplemente no existen. Vale la pena conocerla un poco mejor.

Una huella tan única como la tuya

Si miras de cerca la punta de la nariz de tu perro, esa parte sin pelo y casi siempre húmeda, verás que no es lisa. Está cubierta de pequeños surcos y relieves que forman un patrón. Ese dibujo es propio de cada perro, de manera parecida a lo que pasa con nuestras huellas digitales. Dos perros pueden ser de la misma raza, incluso hermanos de camada, y aun así tener narices distintas.

Por eso se ha propuesto usar la huella nasal para identificar perros, y hay quienes trabajan en sistemas para reconocerla. Es una curiosidad muy bonita, pero en la práctica el microchip y una placa con tus datos en el collar siguen siendo la forma más confiable de que tu perro vuelva a casa si se pierde.

Millones de receptores trabajando a la vez

Dentro de la nariz, el perro tiene una superficie muy amplia dedicada al olfato, llena de células especializadas en captar olores. Se calcula que tiene cientos de millones de receptores olfativos, mientras que las personas tenemos alrededor de seis millones. Además, la parte de su cerebro que interpreta los olores es, en proporción, mucho más grande que la nuestra.

Hay otros detalles que hacen su nariz tan eficaz:

  • Separa el aire. Al olfatear, una parte del aire va hacia los pulmones y otra se desvía a una zona dedicada solo al olfato.
  • Exhala por los costados. Las aberturas laterales de las fosas nasales dejan salir el aire sin barrer los olores que está captando, así que puede olfatear casi sin pausa.
  • Mueve cada fosa por separado. Eso le ayuda a saber de qué lado viene un olor.
  • La humedad ayuda. La capa de moco de la nariz atrapa partículas de olor y facilita que lleguen a los receptores.
  • Tiene un segundo sistema. El órgano vomeronasal, ubicado sobre el paladar, detecta señales químicas que dejan otros animales, como las feromonas.

¿Qué es capaz de oler un perro?

Con todo ese equipo, un perro puede detectar olores en cantidades diminutas y distinguir uno entre muchos mezclados. Reconoce a otros perros por su olor y obtiene mucha información de la orina que dejan en el camino, por ejemplo si una hembra está en celo. Por eso los perros entrenados hacen trabajos muy valiosos:

  • Buscar personas perdidas o atrapadas bajo escombros.
  • Seguir el rastro de una persona.
  • Detectar drogas, explosivos o alimentos no permitidos en aeropuertos y fronteras.
  • Avisar a personas con diabetes de cambios peligrosos en su nivel de azúcar.

También hay investigaciones sobre perros capaces de detectar ciertas enfermedades por el olor, un campo que todavía se sigue estudiando. En casa, tu perro usa esa misma capacidad para reconocerte antes de verte, saber por dónde anduviste y encontrar hasta el último premio escondido.

Cómo aprovechar y cuidar su olfato

Olfatear no es solo un gusto: cansa la mente, combate el aburrimiento y ayuda a muchos perros a estar más tranquilos. Algunas ideas sencillas:

  • En los paseos, dale tiempo para olfatear en lugar de apurarlo todo el camino.
  • Esconde premios en la casa o el patio y anímalo a buscarlos.
  • Usa una alfombra olfativa o juguetes en los que tenga que encontrar la comida.

En cuanto a la salud, una nariz seca o tibia por sí sola no significa que tu perro esté enfermo; puede pasar al despertar o en días de calor. Lo que sí merece atención es esto: secreción espesa, amarilla o verde, sangrado, estornudos que no paran, costras, heridas, hinchazón o dificultad para respirar. También si de pronto ya no encuentra su comida o pierde interés por olfatear. En cualquiera de esos casos, llévalo al veterinario para que lo revise. Si sangra por la nariz o le cuesta respirar, no esperes: es una consulta urgente.

La próxima vez que tu perro se quede pegado a un arbusto, déjalo un momento. Está usando el mejor sentido que tiene.