Revisión anual en el veterinario: qué revisan y qué preguntar
Peligros para tu perro en la mesa y la decoración navideña
Las fiestas de fin de año llenan la casa de gente, comida y adornos, y tu perro vive todo eso con la nariz. Entre tanto movimiento es fácil que alguien le pase un bocado por debajo de la mesa o que él mismo encuentre algo a su alcance. La mayoría de los sustos de estas fechas se pueden evitar si sabes qué vigilar. Aquí repasamos los peligros más comunes y qué hacer si ocurre un accidente.
Huesos, grasas y sobras de la cena
Los huesos cocidos de pollo, pavo o cerdo están entre los riesgos más serios. Al cocinarse se vuelven quebradizos y se astillan: pueden lastimar la boca, atorarse en la garganta, obstruir el intestino o incluso perforarlo. Lo mismo vale para las costillas y los huesos del asado. Por mucho que te mire con ojos de súplica, no se los des, y cuida la basura, porque ahí es donde muchos perros los encuentran.
La piel, la grasa, las salsas y las sobras condimentadas también traen problemas. Una comida muy grasosa puede causar vómito y diarrea, y en algunos perros desencadenar una pancreatitis, una inflamación dolorosa que necesita atención veterinaria. Además, muchos platos llevan cebolla, ajo o puerro, que crudos, cocidos o en polvo dañan los glóbulos rojos del perro. Ten cuidado también con los palillos, brochetas e hilos de cocina impregnados de jugo: huelen a comida y se los pueden tragar.
Chocolate, pasas y otros dulces
El chocolate contiene teobromina, una sustancia que el perro elimina muy despacio. Puede provocar vómito, agitación, temblores, ritmo cardiaco acelerado y, en casos graves, convulsiones. Cuanto más oscuro y amargo, más peligroso; el chocolate para repostería y el cacao en polvo son los más concentrados. El tamaño del perro también cuenta: a uno pequeño le hace daño una cantidad menor.
Las uvas y las pasas, tan presentes en el pan dulce, la rosca, los rellenos y algunas ensaladas, pueden causar un daño renal grave, y no se conoce una cantidad segura, así que lo correcto es ninguna. Las nueces de macadamia causan debilidad y temblores. Y revisa las etiquetas de dulces, chicles y productos «sin azúcar»: el xilitol provoca una caída brusca del azúcar en sangre y puede dañar el hígado.
Alcohol y masa cruda
El perro es mucho más sensible al alcohol que nosotros. Una copa olvidada en una mesa baja, un ponche, la sidra o un postre con licor pueden causarle vómito, desorientación, falta de coordinación, baja temperatura y, en casos graves, dificultad para respirar. Recoge los vasos en cuanto los invitados se levanten.
La masa cruda con levadura, la de pan o pizza casera, también es peligrosa: sigue fermentando dentro del estómago, lo hincha y además produce alcohol.
Adornos, luces y plantas de temporada
Para un perro curioso, el árbol es un juguete gigante. Las guirnaldas brillantes y los listones pueden enredarse en el intestino si se los traga; los adornos de vidrio se rompen en pedazos cortantes, y los cables de las luces pueden provocar quemaduras o descargas si los muerde. Pon lo frágil en las ramas altas, fija bien el árbol y protege o esconde los cables. Recoge también las pilas pequeñas y los envoltorios de los regalos.
La flor de nochebuena es la planta estrella de la temporada. Su savia lechosa es irritante: si el perro la mordisquea, suele causar babeo, irritación en la boca, vómito o diarrea, por lo general leves. Su fama de mortal es exagerada, pero conviene tenerla fuera de su alcance. Más delicados son el muérdago y el acebo: sus hojas y bayas causan malestar digestivo y, si come una cantidad importante, síntomas más serios. Si tienes un árbol natural, no dejes que beba el agua de la base.
Qué hacer si tu perro comió algo peligroso
- Retira lo que quede e intenta saber qué comió, cuánto y hace cuánto tiempo.
- Llama de inmediato a tu veterinario o a una guardia veterinaria, aunque tu perro se vea bien: con el chocolate, las uvas o el xilitol los síntomas pueden tardar horas.
- No le provoques el vómito ni le des remedios caseros sin indicación del veterinario; podrías empeorar las cosas, sobre todo si tragó algo filoso.
- Llévalo de urgencia si notas vómito repetido, abdomen hinchado, temblores, convulsiones, dificultad para respirar, debilidad o encías pálidas.
La mejor protección es la prevención: pide a los invitados, y en especial a los niños, que no le den nada de la mesa, ten a mano sus propios premios y ofrécele un lugar tranquilo durante la cena. Así la fiesta es para todos, también para él.