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Educación y conducta

Perro y bebé en casa: cómo prepararlo y hacer la presentación

Sergio Soikis31 de marzo de 20264 min de lectura
Un perro descansa tranquilo en su cama junto a la cuna y el carrito de un bebé.

La llegada de un bebé cambia todo en casa, y tu perro lo nota antes que nadie: los muebles se mueven, aparecen olores nuevos, los horarios se desordenan y la atención que recibía se reparte. Si lo preparas con tiempo, ese cambio puede ser tranquilo para él y seguro para tu hijo. La clave está en empezar varios meses antes y en cuidar mucho la primera presentación.

Empieza meses antes: educación y salud

Lo ideal es comenzar en cuanto sepas que viene un bebé. Hay tiempo de sobra para repasar lo básico y corregir lo que hoy parece gracioso pero mañana puede ser un problema, como saltar sobre las personas o subirse a los sillones sin permiso.

  • Órdenes básicas firmes: sentado, quieto, échate, ven y «déjalo». Practícalas a diario en sesiones cortas, siempre con premios.
  • Caminar sin jalar: pronto vas a pasear con el carrito, y un perro que tira de la correa es un riesgo. Practica desde ya con el carrito vacío.
  • Un lugar propio: enséñale a ir a su cama o a una zona tranquila y quedarse ahí relajado. Será su refugio cuando haya llanto o visitas.
  • Visita al veterinario: revisa vacunas y desparasitación interna y externa, y pide que revise cualquier molestia. Un perro con dolor tolera peor los cambios. Mantén sus uñas cortas.

Si tu perro muestra conductas que te preocupan, como gruñir cuando lo tocan, defender con agresividad su comida o reaccionar mal ante los niños, consulta ahora con un adiestrador profesional o un veterinario especializado en conducta. No esperes a que nazca el bebé.

Adapta la casa y la rutina poco a poco

Los perros llevan mejor los cambios graduales que los repentinos. Arma el cuarto del bebé, la cuna y el carrito semanas antes, y deja que tu perro los huela con calma. Si habrá lugares donde ya no podrá entrar, como la habitación del bebé, establece esa regla desde ahora con una puerta de seguridad, para que no lo asocie con la llegada del niño.

Ajusta también los horarios de paseo y comida al ritmo que tendrás después, y si es posible, que otra persona de la familia se encargue de algunos paseos. Puedes además reproducir a volumen bajo grabaciones de llanto de bebé mientras le das premios o juegas con él, subiendo el volumen con los días. Así ese sonido deja de sorprenderlo.

Antes de volver a casa: el olor del bebé

Mientras la mamá y el bebé están en el hospital, alguien puede llevar a casa una mantita o una prenda que el bebé haya usado. Deja que tu perro la olfatee tranquilo, sin dársela para jugar, y prémialo por mantenerse sereno. Es una forma suave de presentarle el olor antes de conocerlo.

La primera presentación, paso a paso

  1. Que llegue cansado: pide a alguien que lo saque a un paseo largo antes de que ustedes lleguen. Un perro que gastó energía está más tranquilo.
  2. Primero el saludo sin el bebé: la mamá lleva días fuera y tu perro querrá recibirla con entusiasmo. Que entre sin el bebé en brazos y lo salude con calma unos minutos.
  3. Con correa y en calma: ya tranquilos, siéntate con el bebé en brazos y deja que el perro se acerque con la correa puesta, sostenida por otro adulto.
  4. Olfateo breve: permite que huela los pies o la mantita unos segundos, lejos de la cara del bebé. Felicítalo y dale un premio por portarse bien.
  5. Respeta su ritmo: si se muestra nervioso o prefiere alejarse, no lo obligues. Habrá muchas oportunidades más.

La convivencia de todos los días

La regla más importante no tiene excepciones: nunca dejes al perro y al bebé solos, ni un momento, por bueno y cariñoso que sea tu perro. Si tienes que salir de la habitación, llévate a uno de los dos o usa la puerta de seguridad.

Aprende a leer las señales de incomodidad: bostezos repetidos, lamerse los labios, mostrar el blanco de los ojos, quedarse rígido, girar la cabeza o gruñir. Si las ves, aleja con calma al bebé y dale espacio al perro. Nunca castigues un gruñido: es su manera de avisar. Si estas señales se repiten o notas un cambio brusco en su conducta, llévalo al veterinario, porque puede haber dolor de por medio, y busca también la ayuda de un profesional en conducta.

Por último, haz que el bebé traiga cosas buenas: háblale con cariño y dale premios cuando el bebé está cerca, y guarda ratos solo para él. Así aprenderá que su nuevo compañero no le quita nada, sino que suma.