Por qué aúllan los perros y cuándo es una señal de alerta
Pocas cosas son tan llamativas como ver a tu perro levantar el hocico y soltar un aullido largo. A muchos dueños les da ternura, a otros les preocupa y a los vecinos, a veces, les quita el sueño. Lo cierto es que el aullido es una forma de comunicación muy antigua que los perros comparten con los lobos. En la mayoría de los casos es algo normal, pero hay situaciones en las que tu perro te está diciendo que algo no anda bien. Aprender a distinguirlas te ayudará a cuidarlo mejor.
Un lenguaje heredado de sus antepasados
Los lobos aúllan para comunicarse a distancia: para reunir a la manada, ubicar a un compañero que se alejó o avisar a otros grupos que ese territorio está ocupado. Aunque tu perro viva en un departamento y duerma en el sillón, conserva ese instinto. El aullido es un sonido que viaja lejos, y por eso lo usa cuando quiere que alguien lo escuche aunque no esté cerca.
No todos los perros aúllan con la misma frecuencia. Razas como el husky siberiano, el malamute de Alaska, el beagle y los sabuesos en general son famosas por su voz. Otros perros casi nunca lo hacen, y eso también es normal.
Qué intenta decirte tu perro cuando aúlla
Estas son las razones más comunes, y la mayoría no tienen nada de preocupante:
- Responder a un sonido: sirenas de ambulancia, instrumentos musicales, ciertas canciones o el aullido de otro perro del barrio. Muchos perros contestan como si se tratara de un llamado.
- Buscar a su grupo: si te escucha pero no te ve, puede aullar para saber dónde estás.
- Expresar emoción: algunos perros aúllan de alegría cuando llegas a casa o cuando anticipan un paseo.
- Llamar tu atención: si alguna vez aulló y tú fuiste corriendo a hacerle caso, aprendió que funciona.
- Avisar de algo: un ruido extraño, un animal afuera o una persona que se acerca a la casa.
En estos casos el aullido suele ser breve, aparece en momentos concretos y tu perro se ve tranquilo el resto del día.
Cuándo el aullido es señal de malestar
El aullido merece más atención cuando aparece de pronto, se vuelve constante o viene acompañado de otros cambios. Presta atención a estas situaciones:
Ansiedad por separación
Si tu perro aúlla sobre todo cuando te vas, y además rompe cosas, rasca la puerta, hace sus necesidades dentro de casa, babea mucho o no come mientras estás afuera, es posible que sufra ansiedad por separación. No lo hace para molestarte: realmente lo está pasando mal.
Dolor o enfermedad
Un perro que aúlla o se queja al moverse, al levantarse, al subir escaleras o cuando lo tocas en alguna parte del cuerpo puede estar sintiendo dolor. Si además notas cojera, jadeo sin motivo, que se esconde, que dejó de comer o que tiene el abdomen hinchado o duro, llévalo al veterinario cuanto antes. Un abdomen hinchado con arcadas sin vómito es una urgencia y no puede esperar.
Perros mayores
En perros de edad avanzada, los aullidos nocturnos, sobre todo si se acompañan de desorientación, cambios en el sueño o que parece no reconocer lugares conocidos, pueden estar relacionados con el deterioro cognitivo o con otros problemas de salud. Vale la pena que lo revise el veterinario.
Soledad y aburrimiento
Un perro que pasa muchas horas solo, sin ejercicio ni estímulos, puede aullar por pura frustración. No es una enfermedad, pero sí una señal de que necesita más actividad y compañía.
Cómo ayudar a tu perro
- Descarta primero un problema de salud. Si el aullido es nuevo o diferente, una consulta veterinaria es el primer paso.
- No lo castigues. Retarlo o gritarle solo aumenta su ansiedad y no resuelve la causa.
- No premies el aullido por atención. Espera a que haga silencio unos segundos y entonces acércate o felicítalo.
- Dale ejercicio y entretenimiento. Paseos diarios, juegos de olfato y juguetes rellenables con comida lo ayudan a llegar más tranquilo a los momentos de soledad.
- Practica ausencias cortas. Sal unos minutos y regresa, alargando el tiempo poco a poco, sin despedidas ni bienvenidas exageradas.
- Pide ayuda profesional si la ansiedad es intensa. Un veterinario o un especialista en conducta canina puede orientarte con un plan adecuado para tu perro.
Escuchar a tu perro con atención es parte de quererlo. La mayoría de las veces su aullido es solo su manera de hablar, pero cuando cambia, vale la pena averiguar por qué.