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¿Por qué los perros comen pasto y cuándo preocuparse?

Sergio Soikis1 de diciembre de 20253 min de lectura
Un perro mestizo de pelo corto color canela mastica pasto verde en un parque soleado.

Vas de paseo, tu perro encuentra un rincón verde y, en lugar de olfatear como siempre, empieza a arrancar pasto con los dientes. Es una escena que casi todos los dueños hemos visto alguna vez, y que suele dejar la misma pregunta: ¿le pasa algo? La buena noticia es que, en la gran mayoría de los casos, comer pasto es una conducta normal. Aun así, conviene conocer las explicaciones más aceptadas y, sobre todo, saber reconocer cuándo ese hábito puede estar avisando de un problema.

Una conducta mucho más común de lo que parece

Comer plantas es algo que se observa en perros de todas las razas, edades y tamaños, tanto en los que viven en departamento como en los que tienen patio. Los veterinarios lo consideran, en general, un comportamiento habitual. Las investigaciones sobre el tema han observado que la mayoría de los perros que comen pasto no muestran señales de estar enfermos antes de hacerlo, y que la mayoría tampoco vomita después. Es decir, la idea de que el perro come pasto solo cuando le duele la panza no es del todo cierta.

Las explicaciones más aceptadas

No existe una única causa comprobada. Lo más probable es que cada perro lo haga por razones distintas, o por varias a la vez:

  • Herencia de sus antepasados. Los cánidos silvestres, como los lobos, también ingieren material vegetal. Parte de este hábito podría ser simplemente instintivo.
  • Le gusta. Muchos perros parecen disfrutar el sabor y la textura del pasto tierno, sobre todo en primavera, cuando brota fresco.
  • Aburrimiento o ansiedad. Un perro con poca actividad física o mental puede buscar algo que hacer, y masticar pasto es una opción a mano.
  • Malestar digestivo. Algunos perros lo comen cuando tienen el estómago revuelto, y a veces terminan vomitando. Sin embargo, no está claro si el pasto les provoca el vómito o si ya iban a vomitar de todos modos.
  • Necesidad de fibra. Se ha planteado que ciertos perros buscan fibra extra, aunque esta explicación tiene menos respaldo y no aplica a todos.

Los riesgos reales del pasto

El pasto en sí rara vez hace daño. Lo que preocupa es lo que puede traer consigo:

  • Productos químicos: herbicidas, pesticidas y fertilizantes que se usan en parques, jardines y orillas de caminos pueden ser tóxicos.
  • Parásitos: el pasto donde hacen sus necesidades otros animales puede tener huevos o larvas de parásitos intestinales.
  • Plantas tóxicas: entre el pasto pueden crecer plantas peligrosas para los perros, y en casa algunas plantas de interior también lo son.
  • Espigas y semillas con punta: algunas gramíneas secas tienen aristas que pueden clavarse en la boca, la garganta, la nariz o el oído y causar lesiones serias.

Cuándo es señal de un problema

Comer un poco de pasto de vez en cuando no es motivo de alarma. Pero debes llevar a tu perro al veterinario si notas alguna de estas situaciones:

  • Come pasto de forma desesperada o mucho más seguido que antes.
  • Vomita repetidamente, o el vómito tiene sangre.
  • Tiene diarrea, heces con sangre o muy oscuras.
  • Está decaído, deja de comer o pierde peso.
  • Además del pasto, se come tierra, piedras, tela u otros objetos.
  • Estornuda sin parar, se rasca la boca o sacude la cabeza después de comer pasto, lo que podría indicar una espiga clavada.

Atención: si tu perro tiene arcadas sin lograr vomitar, el abdomen hinchado y está inquieto, es una emergencia. Llévalo al veterinario de inmediato, sin esperar a ver si mejora.

Qué puedes hacer tú

Si tu perro está sano y solo mordisquea pasto ocasionalmente, no hace falta prohibírselo. Lo importante es reducir los riesgos:

  1. Evita que coma pasto en lugares donde no sabes si se usaron productos químicos.
  2. Mantén al día su desparasitación, siguiendo las indicaciones de tu veterinario.
  3. Revisa qué plantas tienes en casa y en el jardín.
  4. Dale suficiente ejercicio, juegos y paseos para combatir el aburrimiento.
  5. Ofrécele una alimentación completa y de buena calidad, y consulta antes de hacer cambios en su dieta.

Observar a tu perro con calma es la mejor herramienta. Cuando conoces sus costumbres, es mucho más fácil darte cuenta de que algo cambió y actuar a tiempo.