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Torsión de estómago en perros grandes: señales y prevención

Sergio Soikis20 de noviembre de 20254 min de lectura
Un gran danés leonado con máscara negra descansa tranquilo sobre el piso de una sala iluminada.

Si convives con un perro grande de pecho profundo, como un gran danés, un pastor alemán o un dóberman, hay una emergencia que conviene conocer antes de que ocurra: la torsión de estómago. Su nombre técnico es dilatación-vólvulo gástrico. Aparece de forma repentina y puede costarle la vida a un perro en pocas horas si no recibe atención. No se trata de asustarte. Se trata de que sepas reconocerla a tiempo y de que hagas lo posible para que tu perro nunca la sufra.

Qué es y por qué ocurre

Todo empieza cuando el estómago se llena de gas, comida o líquido y se dilata. En algunos casos, ese estómago hinchado gira sobre sí mismo. Al girar, se cierran la entrada y la salida, y el gas queda atrapado sin poder salir. El estómago sigue inflándose, presiona los vasos sanguíneos grandes y se corta el riego del propio estómago y a veces del bazo. El perro puede entrar en shock rápidamente.

Todavía no se conoce del todo la causa exacta, pero los veterinarios coinciden en varios factores que aumentan el riesgo:

  • Tamaño y forma del cuerpo: las razas grandes y gigantes con tórax profundo y estrecho son las más afectadas. Entre ellas están el gran danés, el pastor alemán, el san bernardo, el weimaraner, el setter irlandés, el akita y el caniche estándar, aunque cualquier perro grande puede sufrirla.
  • Edad: el riesgo aumenta conforme el perro envejece.
  • Antecedentes familiares: si sus padres o hermanos la tuvieron, tu perro tiene más probabilidades.
  • Forma de comer: una sola comida abundante al día y comer muy rápido se asocian con más riesgo.
  • Temperamento: los perros nerviosos o ansiosos parecen más propensos.

Las señales de emergencia

Aprende estas señales y compártelas con todos los que cuidan a tu perro:

  • Intenta vomitar una y otra vez, pero no sale nada o solo un poco de espuma o saliva. Es la señal más típica.
  • El abdomen se ve hinchado y duro, sobre todo detrás de las costillas, aunque en perros de pecho muy profundo no siempre se nota.
  • Babea más de lo normal.
  • Está inquieto, camina sin parar, se echa y se levanta, no encuentra una postura cómoda.
  • Respira rápido o con esfuerzo, y se mira o se toca la panza.
  • Encías pálidas, debilidad, temblor o desmayo.

Si ves estas señales, lleva a tu perro de inmediato a un veterinario, a cualquier hora. Llama en camino para avisar que vas con una posible torsión, así el equipo se prepara. No esperes a ver si mejora y no intentes remedios caseros ni le des medicamentos por tu cuenta. En esta emergencia cada minuto cuenta.

Qué hará el veterinario

Normalmente el veterinario confirma el diagnóstico con una radiografía, estabiliza al perro con líquidos por vena y libera el gas del estómago. Si hay torsión, casi siempre hace falta una cirugía para devolver el estómago a su lugar, revisar si algún tejido se dañó y fijar el estómago a la pared del abdomen para que no vuelva a girar. Esta fijación se llama gastropexia. La recuperación requiere hospitalización y vigilancia, y el pronóstico es mucho mejor cuanto antes se atiende al perro.

Cómo reducir el riesgo en casa

No hay forma de eliminar el riesgo por completo, pero algunos hábitos sencillos ayudan:

  1. Divide la comida. Dale su ración diaria en dos o tres tomas en lugar de una sola comida grande.
  2. Haz que coma más despacio. Un plato antivoracidad o un juguete dispensador evita que trague la comida de golpe.
  3. Deja que repose. Evita el ejercicio intenso, las carreras y los juegos bruscos justo antes y después de comer.
  4. Comidas tranquilas. Si tienes varios perros, aliméntalos por separado para que no compitan ni coman con ansiedad.
  5. Agua siempre disponible, pero procura que no beba enormes cantidades de un trago justo después de comer.
  6. No subas el plato sin consultar. Durante años se recomendaron los comederos elevados, pero algunos trabajos los relacionaron con más riesgo en perros grandes. Pregunta a tu veterinario antes de usarlos.

Si tu perro pertenece a una raza de riesgo o tiene familiares que sufrieron torsión, habla con tu veterinario sobre la gastropexia preventiva. Se puede hacer de forma programada, a veces aprovechando la esterilización, y reduce mucho la posibilidad de que el estómago gire. Aun así, el estómago todavía puede dilatarse, así que conviene seguir atento a las señales de alarma.