Tu perro y los fuegos artificiales: cómo ayudarlo en diciembre
Para muchas familias, diciembre es el mes más alegre del año: cenas, reuniones, Navidad y Año Nuevo. Para muchos perros, en cambio, son las noches más difíciles. El oído de un perro es mucho más sensible que el nuestro, y los estallidos de los fuegos artificiales y los cohetes llegan sin aviso, desde todas partes y durante horas. Si tu perro tiembla, se esconde o intenta escapar cuando empieza el ruido, no está exagerando: tiene miedo de verdad. La buena noticia es que puedes hacer bastante para ayudarlo, antes y durante la fiesta.
Cómo reconocer que tu perro tiene miedo
Algunos perros lo demuestran de forma muy clara y otros de manera más discreta. Presta atención a estas señales:
- Temblores, jadeo sin haber hecho ejercicio o mucha salivación.
- Orejas hacia atrás, cola entre las patas, cuerpo agachado.
- Buscar esconderse debajo de la cama, en el baño o detrás de los muebles.
- Ladrar, aullar o no despegarse de ti.
- Rascar puertas, morder cosas o intentar escapar.
- Orinar o defecar dentro de la casa aunque normalmente no lo haga.
Conocer cómo reacciona tu perro te permite actuar a tiempo, antes de que el miedo se convierta en pánico.
Qué hacer en los días previos
Lo ideal es empezar a trabajar el miedo con semanas o meses de anticipación, pero aunque las fiestas ya estén cerca, todavía puedes hacer mucho:
- Prepárale un refugio. Elige el lugar más tranquilo de la casa, lejos de ventanas, y arma un rincón con su cama, mantas y alguna prenda tuya con tu olor. Si está acostumbrado a su transportadora, déjala abierta con una manta encima para que funcione como cueva. Que lo use desde ahora, para que lo sienta suyo.
- Revisa su identificación. Muchos perros se pierden en estas noches porque huyen asustados. Asegúrate de que tenga collar con placa y un teléfono actualizado, y si tiene microchip, verifica que tus datos estén al día.
- Acostúmbralo poco a poco a los sonidos. Puedes poner grabaciones de fuegos artificiales a un volumen muy bajo mientras le das comida o juegas con él. Si se mantiene tranquilo, sube el volumen apenas un poco en las siguientes sesiones. Si muestra miedo, baja el volumen y ve más despacio. Con poco tiempo no lograrás milagros, pero cada paso cuenta.
- Habla con tu veterinario ahora. Si tu perro sufre mucho cada año, no esperes a la última noche. El veterinario puede evaluar si necesita algún tratamiento. Nunca le des medicamentos por tu cuenta, y menos los que son para personas: algunos sedantes dejan al perro quieto pero no le quitan el miedo, y otros pueden ser peligrosos.
El día de la fiesta
Organiza la jornada pensando en él:
- Dale un paseo largo temprano, antes de que oscurezca y empiecen los estallidos. Llévalo siempre con correa y un collar o arnés bien ajustado.
- Ofrécele su comida unas horas antes de la noche, no justo cuando comienza el ruido.
- Cierra ventanas, puertas y cortinas, y deja música o la televisión encendida para disimular los sonidos de afuera.
- Nunca lo dejes solo en el patio, el balcón o la azotea, ni atado. Un perro asustado puede lastimarse o saltar bardas y rejas que normalmente no intentaría.
- No lo lleves a ver los fuegos ni a reuniones ruidosas, aunque en otras ocasiones sea muy sociable.
Qué hacer mientras dura el ruido
Tu actitud es muy importante. Mantente tranquilo y habla con voz suave. Si tu perro busca tu compañía, puedes acariciarlo y quedarte a su lado: consolarlo no hace que tenga más miedo. Lo que sí debes evitar es regañarlo, obligarlo a salir de su escondite o forzarlo a enfrentar el ruido.
Un juguete para morder o un juguete rellenable con algo rico puede ayudarlo a distraerse. A algunos perros les da seguridad usar una camiseta o chaleco que les quede ceñido al cuerpo; si lo pruebas, que se lo haya puesto antes, en un momento tranquilo. Y ten cuidado cada vez que abras la puerta: es el momento en que muchos perros escapan.
Después de la fiesta y cuándo ir al veterinario
A la mañana siguiente, revisa el patio y la calle antes de soltarlo: los restos de cohetes y fuegos artificiales pueden ser tóxicos si los muerde o se los traga. Si sospechas que comió alguno, llévalo al veterinario.
También debes consultar sin demora si notas jadeo que no cede aunque el ruido haya terminado, debilidad o desmayo, vómitos, heridas por intentar escapar o cualquier cambio que te preocupe. Los perros mayores o con problemas del corazón merecen especial atención.
Y si este año tu perro la pasó muy mal, no lo dejes para el próximo diciembre: con tiempo, ayuda del veterinario y paciencia, el miedo a los ruidos se puede trabajar y mejorar mucho.