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Correr con tu perro: desde qué edad, razas y cómo empezar

Sergio Soikis4 de junio de 20264 min de lectura
Un Border Collie con arnés trota junto a su dueño por un sendero de tierra en un parque.

Salir a correr con tu perro puede ser una de las mejores rutinas que compartan: él gasta energía, tú ganas constancia y los dos terminan el día más tranquilos. Pero no todos los perros están listos para trotar a tu lado, ni a cualquier edad ni a cualquier ritmo. Antes de tomar la correa y salir, vale la pena saber cuándo empezar, si su raza es adecuada y cómo aumentar la distancia sin lastimarlo.

¿Desde qué edad puede correr un perro?

La regla más importante es esperar a que termine de crecer. Mientras es cachorro, sus huesos tienen zonas de crecimiento que todavía no se han cerrado, y el impacto repetido de una carrera larga sobre superficies duras puede dañarlas. Jugar y correr libremente en el pasto a su propio ritmo está bien; lo que conviene evitar es el trote largo, sostenido y obligado.

Como orientación general:

  • Razas pequeñas y medianas: suelen completar su desarrollo entre los 9 y los 12 meses.
  • Razas grandes: entre los 12 y los 18 meses.
  • Razas gigantes: pueden necesitar hasta 18 o 24 meses.

Son cifras aproximadas. Lo más seguro es que tu veterinario lo revise antes de empezar: puede confirmar que su esqueleto está maduro y que no hay problemas de cadera, codos o corazón. Esa visita también es indispensable si tu perro ya es mayor, tiene sobrepeso o lleva mucho tiempo sin hacer ejercicio.

Razas que disfrutan correr (y las que mejor no)

Cualquier perro sano puede acompañarte en trotes cortos, pero algunos están hechos para la distancia:

En cambio, a algunos perros correr les hace más mal que bien:

Dentro de cada raza, cada perro es distinto. Si va a tu lado con ganas, disfruta; si se queda atrás, te está diciendo algo.

Cómo construir su resistencia paso a paso

Un perro no se pone en forma de un día para otro, igual que tú. La clave es la paciencia:

  1. Empieza con caminatas enérgicas durante una o dos semanas, para que aprenda a ir a tu lado sin tirar de la correa ni detenerse a cada rato.
  2. Introduce intervalos: alterna uno o dos minutos de trote suave con varios minutos de caminata. Al principio, que la salida completa no pase de 15 o 20 minutos.
  3. Aumenta poco a poco: cada semana alarga un poco los tramos de trote. Si un día lo notas cansado o rígido, vuelve al nivel anterior.
  4. Calienta y enfría: camina unos minutos al comenzar y otros al terminar.
  5. Deja días de descanso entre salidas, sobre todo al principio.

Usa un arnés bien ajustado en lugar de collar, para no presionarle el cuello, y elige tierra o pasto siempre que puedas.

Señales de alerta y cuidados en cada salida

Muchos perros siguen corriendo aunque estén agotados, solo por acompañarte. Por eso te toca a ti vigilar:

  • Sal en las horas más frescas. Apoya el dorso de tu mano en el pavimento: si no aguantas unos segundos, le quemará las almohadillas.
  • Lleva agua para los dos y ofrécele pequeños sorbos durante el recorrido.
  • No lo hagas correr justo después de comer; en razas grandes de pecho profundo, el ejercicio intenso cerca de las comidas se asocia con la torsión gástrica.
  • Revisa sus almohadillas al volver, en busca de cortes o desgaste.

Detente de inmediato si cojea, jadea de forma exagerada, tiene las encías muy rojas o moradas, babea en exceso, se tambalea o vomita. Llévalo a la sombra, ofrécele agua y, si no se recupera rápido o lo notas débil o desorientado, llévalo al veterinario de urgencia: puede ser un golpe de calor, y ahí cada minuto cuenta. Una cojera que dura más de un día también merece consulta.

Con un buen comienzo y respeto por su ritmo, correr juntos puede convertirse en el mejor momento del día para ti y para tu perro.