Las heces de tu perro en la calle: por qué recogerlas siempre
Salir a pasear con tu perro es uno de los mejores momentos del día, para él y para ti. Pero la calle, la plaza y la vereda son de todos, y hay un gesto pequeño que dice mucho de cualquier dueño: agacharse con una bolsa y recoger lo que su perro dejó. No es un detalle menor ni una cuestión de apariencia. Tiene que ver con la salud, con la ley y con la convivencia. Aquí te cuento por qué importa tanto y cómo hacerlo bien.
Por qué hay que recoger siempre
Las heces de un perro pueden llevar parásitos, bacterias y virus. Algunos afectan solo a otros perros y otros también a las personas. Entre los más conocidos están:
- Lombrices intestinales como Toxocara, cuyos huevos quedan en la tierra y pueden infectar a personas, sobre todo a niños que juegan en el pasto o en areneros y se llevan las manos a la boca.
- Anquilostomas y Giardia, que también pueden pasar al suelo y de ahí a otros animales.
- Parvovirus, una enfermedad grave para los cachorros que se contagia, entre otras vías, por contacto con heces de perros infectados.
Además, cuando los excrementos se secan y se deshacen, sus restos terminan en el polvo, en las plantas y, con la lluvia, en desagües y cuerpos de agua. Atraen moscas y generan mal olor. Y aunque la lluvia parezca llevárselos, lo que contienen sigue ahí. Ni siquiera alcanza con que tu perro esté desparasitado: recoger es siempre la regla.
Qué dice la ley
En muchas ciudades de Argentina y de México, las normas municipales obligan a recoger las heces de los animales en la vía pública y prevén multas u otras sanciones para quien no lo hace. En la Ciudad de México, por ejemplo, no recoger los desechos de tu perro figura entre las infracciones de la ley de cultura cívica. En Argentina, cada municipio fija sus propias reglas, y muchos incluyen esta obligación junto con el uso de correa en la calle.
Como las normas, los montos y las sanciones cambian de una ciudad a otra, lo mejor es que consultes la reglamentación de tu municipio. Pero no hace falta esperar a una multa para hacer lo correcto: en todas partes se espera que el dueño se haga cargo.
Cómo hacerlo bien
- Lleva siempre bolsas, y más de una. Un portabolsas enganchado a la correa evita olvidos.
- Usa la bolsa como guante: mete la mano dentro, toma las heces, da vuelta la bolsa y átala.
- Tírala en un cesto de basura. Nunca la dejes colgada de un árbol, junto a un poste ni en una alcantarilla. Una bolsa abandonada es peor que no haber recogido.
- Si son blandas o diarrea, recoge todo lo que puedas y, si llevas una botella de agua, enjuaga lo que quede.
- Lávate las manos al volver a casa.
Aprovecha también para mirar lo que recoges. Si notas diarrea que dura más de un día, sangre, heces muy oscuras, parásitos visibles, o si tu perro está decaído, vomita o deja de comer, llévalo al veterinario. Si es un cachorro, no esperes: la diarrea en ellos puede complicarse rápido.
Buenos modales en el espacio público
Recoger es lo básico, pero convivir bien con los vecinos va un poco más allá:
- Correa en la calle. Aunque tu perro sea tranquilo, el tráfico, otro perro o un ruido pueden sorprenderlo. Suéltalo solo en lugares permitidos.
- Cuidado con la orina. Aléjalo de puertas, entradas, autos, juegos infantiles y plantas ajenas. Un chorrito de agua ayuda a diluirla.
- Respeta a quien no quiere perros cerca. Hay personas con miedo o alergias. Acorta la correa al cruzarte con ellas y no dejes que tu perro se acerque a niños sin permiso de los padres.
- Pregunta antes de que se saluden. No todos los perros quieren conocer a otros.
- Ladridos y espacios comunes. En plazas, cafés o edificios, enséñale a esperar tranquilo a tu lado.
- Lleva identificación con tu teléfono en el collar, y respeta las reglas locales sobre bozal o razas cuando existan.
Un perro bien cuidado se nota en la calle
Mantener a tu perro con sus vacunas y su desparasitación al día, según te indique el veterinario, protege a tu perro y a los demás. Sumado a la bolsa en el bolsillo y a la correa en la mano, hace que los paseos sean agradables para todos. Cada dueño que recoge ayuda a que los perros sigan siendo bienvenidos en plazas, parques y veredas. Y eso, al final, es lo que queremos para ellos.