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Perros y natación: qué razas nadan bien y cómo enseñarles

Sergio Soikis27 de septiembre de 20264 min de lectura
Un labrador color miel nada en un lago tranquilo con una pelota en la boca.

Muchos creemos que todos los perros nacen sabiendo nadar. Basta con verlos patalear en cuanto tocan el agua para pensar que es puro instinto. La realidad es otra: algunos perros parecen hechos para el agua, otros se cansan muy rápido y a algunos el cuerpo no los ayuda nada. Si estás pensando en llevar a tu perro a un lago, al mar o a la piscina, te conviene saber en qué grupo está y cómo acercarlo al agua sin sustos.

¿Todos los perros saben nadar?

Casi todos los perros mueven las patas cuando se ven en el agua, pero eso no significa que naden bien. Ese pataleo, que a veces llamamos “nadar de perrito”, puede servirle a un perro para mantenerse a flote unos momentos, pero no para aguantar mucho tiempo ni para salir solo de un lugar complicado. Que un perro sepa nadar depende de su forma física, de su raza, de su edad y, sobre todo, de su experiencia y de la confianza que tenga.

Razas que suelen nadar muy bien

Hay razas que se criaron precisamente para trabajar en el agua, recuperando presas o ayudando a pescadores. Suelen tener patas fuertes, buena musculatura y, en varios casos, un pelaje que repele el agua. Entre ellas están:

Aun así, cada perro es un mundo. Hay labradores a los que el agua no les hace ninguna gracia, y no pasa nada: nunca hay que obligarlos.

Razas a las que el agua les cuesta más

Algunos perros lo tienen difícil por su forma. Los braquicéfalos, es decir, los de hocico chato, como el Bulldog inglés, el Bulldog francés, el Pug o el Boxer, respiran con más esfuerzo y tienden a hundir la parte trasera; se agotan muy rápido. Los de patas cortas y cuerpo largo, como el Dachshund, el Basset Hound o el Corgi, tienen poca fuerza para impulsarse. También suelen tener problemas los perros muy delgados y de pecho profundo, como el Galgo, y los perros muy pequeños, que se enfrían y se cansan enseguida. Con ellos, el chaleco salvavidas no es opcional y la vigilancia tiene que ser constante. Lo mismo vale para cachorros, perros mayores o con problemas de salud.

Cómo enseñarle a entrar al agua paso a paso

La clave es la paciencia. La primera experiencia marca mucho, así que hazla agradable:

  1. Elige un buen lugar: agua tranquila, poco profunda, con una entrada suave, como la orilla de un lago sin corriente o los escalones de una piscina.
  2. Ponle un chaleco salvavidas para perros con asa en el lomo, así puedes sostenerlo si lo necesita.
  3. Deja que explore a su ritmo: que moje las patas, olfatee y entre solo. Nunca lo lances ni lo empujes al agua.
  4. Entra tú con él y anímalo con voz tranquila, premios o su juguete favorito.
  5. Sostenlo por debajo del vientre cuando deje de tocar fondo, para que aprenda a usar también las patas traseras.
  6. Enséñale la salida: en la piscina, llévalo varias veces hasta los escalones para que sepa dónde salir.
  7. Sesiones cortas: unos minutos bastan al principio. Termina siempre antes de que se canse o se asuste.

Seguridad y cuidados después del baño

Nunca dejes a tu perro solo cerca del agua, aunque nade bien. Evita el mar con olas fuertes, los ríos con corriente y el agua estancada o de color verdoso, porque algunas algas pueden ser tóxicas. No dejes que beba agua de mar ni mucha agua de la piscina. Ten en cuenta también que muchos perros se emocionan y siguen nadando aunque ya estén agotados, así que obsérvalo y pon tú los descansos.

Al salir, enjuágalo con agua dulce para quitarle el cloro o la sal, y sécale bien las orejas, ya que la humedad favorece las otitis. Si después de un susto en el agua tu perro tose mucho, respira con dificultad, está decaído o tragó bastante agua, llévalo al veterinario de inmediato, aunque al principio parezca estar bien.

Con calma y cuidado, el agua puede convertirse en uno de los mejores ratos que compartas con tu perro.