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Juegos de olfato en casa: 5 ejercicios que cansan a tu perro

Sergio Soikis29 de junio de 20264 min de lectura
Un perro mestizo olfatea una alfombra olfativa en el piso de la sala buscando premios.

Hay días en que el paseo largo no es posible: llueve, hace un calor que no deja salir o simplemente no te alcanza el tiempo. Y aun cuando sí sales, a veces vuelves a casa y tu perro sigue con ganas de más. La buena noticia es que existe una forma de cansarlo de verdad sin salir de casa: ponerlo a usar la nariz. Los juegos de olfato son sencillos, cuestan casi nada y, bien hechos, dejan a muchos perros tranquilos y satisfechos por un buen rato.

Por qué olfatear cansa tanto

El olfato es el sentido más importante de un perro. Su nariz y la parte del cerebro que interpreta los olores están muchísimo más desarrolladas que las nuestras. Cuando busca algo con la nariz está concentrado, tomando decisiones y resolviendo un problema, y ese esfuerzo mental agota mucho. Es frecuente que, después de quince minutos de búsqueda, un perro se eche a dormir como si volviera de una caminata larga.

Además, olfatear es una conducta natural que a la mayoría de los perros les resulta placentera. Por eso estos juegos ayudan especialmente a los perros inquietos, a los que pasan muchas horas solos y a los que, por edad o por indicación del veterinario, no pueden hacer mucho ejercicio físico.

Cinco juegos de olfato para hacer en casa

1. La lluvia de premios

Es el más fácil para empezar. Toma un puñado de su alimento o de premios pequeños y espárcelos sobre una alfombra o el pasto del patio. Di una palabra como «¡busca!» y deja que los encuentre uno por uno. Cuanto más dispersos estén, más trabajará la nariz.

2. La toalla enrollada

Extiende una toalla vieja, reparte premios a lo largo y enróllala; si quieres, hazle un nudo flojo. Tu perro tendrá que olfatear, empujar y desenrollar para llegar a la comida. Cuando domine el juego, puedes pasar a una alfombra olfativa, que sigue la misma idea.

3. La caja de reciclaje

Llena una caja de cartón con papel arrugado, tubos de papel higiénico y cajitas pequeñas, y esconde premios entre todo eso. Es un juego ruidoso y muy divertido. Retira la caja al terminar y no lo dejes solo con ella si tiende a comerse el cartón.

4. El juego de los vasos

Coloca tres vasos de plástico boca abajo y esconde un premio debajo de uno mientras te mira. Al principio, levanta el vaso correcto en cuanto lo toque con la nariz o la pata. Cuando lo haya entendido, hazlo sin que vea dónde lo pones: ahí tendrá que confiar en su olfato y no en sus ojos.

5. La búsqueda por la casa

Pídele a tu perro que espere en otra habitación, o que alguien de la familia lo sostenga, y esconde premios en distintos lugares: detrás de la puerta, debajo de una silla, en un rincón. Empieza con escondites a la vista y aumenta la dificultad poco a poco. Con el tiempo puedes esconder su juguete favorito en lugar de comida.

Cómo empezar y cuánto tiempo jugar

  • Hazlo fácil al principio. El perro debe ganar rápido para que el juego le guste. Si se frustra, baja la dificultad.
  • Sesiones cortas. Entre cinco y quince minutos suelen bastar. Es mejor terminar cuando todavía tiene ganas.
  • Deja que trabaje solo. Resiste la tentación de señalarle dónde está el premio; la gracia es que use la nariz.
  • Usa una palabra de inicio y otra de fin, como «¡busca!» y «se acabó», para que sepa cuándo empieza y termina el juego.

Precauciones importantes

Los premios cuentan: descuenta de su ración diaria lo que le des durante los juegos, sobre todo si tiende a subir de peso. Usa siempre comida apta para perros y nunca escondas alimentos peligrosos como chocolate, uvas, pasas, cebolla o productos con xilitol. Si en casa hay varios perros, hazlos jugar por separado para evitar peleas por la comida.

Recuerda que estos juegos complementan los paseos, no los reemplazan: salir a la calle le da ejercicio físico, olores nuevos y contacto con otros perros. Y si notas que de pronto pierde el interés por la comida o por olfatear, que estornuda mucho, tiene secreción o sangrado por la nariz, llévalo al veterinario para que lo revise.