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Akita japonés y akita americano: diferencias y carácter

Sergio Soikis3 de septiembre de 20264 min de lectura
Un akita japonés rojo con marcas blancas y un akita americano con máscara negra sentados juntos en el pasto.

Si alguna vez viste un akita, es difícil olvidarlo: porte sereno, mirada atenta y una presencia que impone respeto sin hacer ruido. Muchas personas no saben que existen dos razas distintas con ese nombre, el akita japonés (o akita inu) y el akita americano. Comparten raíces y buena parte del carácter, pero no son iguales. Si estás pensando en sumar uno a tu familia, conviene que conozcas bien a los dos y que seas honesto contigo mismo sobre si tu casa y tu experiencia están a la altura.

Un mismo origen, dos caminos

El akita nació en las montañas del norte de Japón, en la región que le da nombre. Allí se usaba como perro de caza mayor y de guardia, y con el tiempo se convirtió en símbolo nacional. La historia de Hachiko, el akita que esperó a su dueño durante años en una estación de Tokio, lo hizo famoso en todo el mundo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos soldados estadounidenses se llevaron a su país akitas de tipo más grande y pesado. En Estados Unidos se criaron a partir de esos perros, mientras que en Japón se trabajó para recuperar el tipo original, más ligero. Así, con las décadas, se formaron dos líneas tan diferentes que hoy las principales organizaciones caninas internacionales las reconocen como razas separadas.

Cómo distinguirlos a simple vista

Aunque los dos son perros grandes, robustos y de cola enroscada sobre el lomo, hay diferencias claras:

  • La cabeza: el akita japonés tiene una expresión que recuerda a un zorro, con ojos pequeños y almendrados. El americano tiene una cabeza más ancha y maciza, parecida a la de un oso.
  • El tamaño: el americano suele ser más grande y, sobre todo, más pesado y huesudo.
  • Los colores: el japonés solo admite rojo-leonado, sésamo, atigrado y blanco, y debe tener el urajiro, unas zonas blanquecinas en hocico, mejillas, pecho y vientre. El americano acepta prácticamente cualquier color, incluso manchas grandes, y puede tener máscara negra en la cara, algo que no se admite en el japonés.

Carácter: leales, reservados e independientes

Aquí se parecen mucho. Ambos son perros profundamente leales con su familia, tranquilos dentro de casa y poco ladradores. Al mismo tiempo, son reservados con los desconocidos y tienen un fuerte instinto protector.

Hay rasgos que debes tener muy presentes:

  • Son independientes y piensan por su cuenta. Aprenden rápido, pero no obedecen por obedecer.
  • Pueden ser poco tolerantes con otros perros, en especial del mismo sexo.
  • Tienen instinto de presa, así que gatos y animales pequeños pueden ser un problema si no crecieron juntos.
  • El americano, por su tamaño y fuerza, exige todavía más control físico en la correa.

La clave es una socialización temprana y constante desde cachorro, y un adiestramiento firme pero respetuoso, siempre con refuerzo positivo. Los gritos y el castigo físico con un akita solo generan desconfianza.

Cuidados y salud

Los dos tienen doble manto espeso. Basta con cepillarlos una o dos veces por semana, pero un par de veces al año sueltan pelo en cantidades enormes y necesitarás cepillado diario durante esas semanas. Necesitan paseos diarios y actividad moderada, más que ejercicio extremo.

Entre los problemas de salud que se ven en estas razas están la displasia de cadera, el hipotiroidismo, algunas enfermedades autoinmunes de la piel y los ojos, y la atrofia progresiva de retina. Como perros grandes de pecho profundo, también pueden sufrir torsión gástrica, una emergencia: si tu akita tiene el abdomen hinchado, intenta vomitar sin lograrlo o está muy inquieto, llévalo al veterinario de inmediato. Elige siempre un criador que realice estudios de salud a sus reproductores y haz controles veterinarios periódicos.

¿Para quién es un akita?

El akita es un compañero extraordinario para la persona adecuada. Suele encajar bien si:

  1. Ya tienes experiencia con perros grandes y de carácter fuerte.
  2. Puedes dedicar tiempo a socializarlo y educarlo desde el primer día.
  3. Tienes un patio bien cercado y un hogar tranquilo.
  4. No convives con otro perro del mismo sexo ni con animales pequeños.

No es la mejor opción para un primer perro, ni para quien busca un perro sociable con todo el mundo. Con niños puede ser muy cariñoso, pero siempre con supervisión de un adulto. Antes de decidir, consulta además si en tu ciudad existen normas especiales para razas grandes. Si eliges un akita, japonés o americano, con conocimiento y compromiso, tendrás a tu lado a un amigo fiel como pocos.