Bichón habanero: carácter y cuidados del alegre perro cubano
Si buscas un compañero pequeño, alegre y muy apegado a la familia, el bichón habanero tiene mucho que ofrecerte. Es un perro que parece estar siempre de buen humor, que se suma a cualquier juego y que disfruta como pocos de estar cerca de su gente. Pero detrás de ese pelaje sedoso hay un compromiso real: necesita compañía y un cuidado constante de su manto. Te cuento cómo es su carácter y qué necesita para vivir sano y feliz.
Un pequeño perro con raíces cubanas
El habanero pertenece a la familia de los bichones, la misma del maltés y del bichón frisé. Sus antepasados llegaron a Cuba con navegantes europeos y en la isla se convirtieron en perros de compañía muy apreciados, al punto de que hoy se le considera el perro nacional cubano. Durante el siglo pasado la raza estuvo cerca de desaparecer, y se recuperó gracias a criadores que conservaron los pocos ejemplares que salieron de la isla.
Es un perro pequeño pero robusto, de pocos kilos y con una altura a la cruz que ronda los 23 a 27 centímetros. Lo más llamativo es su pelo largo, suave y ligero, liso u ondulado, que puede ser de muchos colores: blanco, crema, dorado, negro, chocolate o combinaciones. Lleva la cola emplumada sobre el lomo y se mueve con un andar saltarín muy característico.
Carácter: alegría para toda la familia
El habanero es cariñoso, juguetón y sociable. Suele llevarse bien con niños que lo tratan con respeto, con otros perros y, si se acostumbra desde chico, también con gatos. Es inteligente y le encanta llamar la atención, así que no es raro verlo hacer gracias para que lo mires.
Su gran necesidad es la compañía. Es un perro que quiere estar donde estás tú, y si pasa muchas horas solo puede angustiarse, ladrar o destrozar cosas. Si trabajas fuera todo el día y no hay nadie en casa, piénsalo bien antes de elegir esta raza.
Convivencia y educación
Se adapta muy bien a departamentos y casas pequeñas, siempre que salga a pasear a diario. Con una o dos caminatas al día y ratos de juego tiene suficiente; no necesita grandes carreras, pero sí actividad y estímulo. Como es sensible al calor por su pelaje, en los días calurosos conviene sacarlo temprano o al atardecer y llevar agua.
Aprende rápido y responde muy bien a la educación con premios, caricias y paciencia. Los regaños fuertes lo desaniman. Algunos puntos que vale la pena trabajar desde cachorro:
- Socialización: que conozca personas, ruidos y otros perros de forma tranquila.
- Tiempo a solas: acostumbrarlo poco a poco a quedarse solo por ratos cortos.
- Hábitos de higiene: en las razas pequeñas a veces cuesta más, así que la constancia es clave.
- Ladridos: es buen vigilante y avisa de todo; enséñale a calmarse cuando ya avisó.
Cómo cuidar su pelaje
El habanero suelta poco pelo, pero eso no significa que no dé trabajo: el pelo que se cae queda atrapado en el manto y forma nudos con facilidad. Tampoco existe un perro totalmente hipoalergénico, así que si alguien en casa tiene alergia, consúltalo antes con su médico.
Cepillado
Si lo mantienes con el pelo largo, lo ideal es cepillarlo a diario o casi a diario, por capas y hasta la piel, con un cepillo de púas y un peine de metal. Revisa especialmente detrás de las orejas, las axilas y entre las patas, donde se forman más nudos. Si prefieres menos trabajo, un corte corto tipo cachorro facilita mucho las cosas.
Baño y detalles
Báñalo cada tres o cuatro semanas, o cuando lo necesite, con champú para perros, y sécalo muy bien para que no queden zonas húmedas. Además:
- Limpia con suavidad el contorno de los ojos para evitar manchas de lagrimeo.
- Revisa las orejas cada semana: si huelen mal, están rojas o se rasca mucho, llévalo al veterinario.
- Corta las uñas con regularidad y recorta el pelo entre las almohadillas.
- Cepíllale los dientes; las razas pequeñas suelen acumular sarro.
Salud: lo que conviene vigilar
En general es una raza resistente y, bien cuidado, suele acompañar a su familia muchos años. Aun así, hay problemas que aparecen con cierta frecuencia en la raza, como la luxación de rótula, algunas enfermedades de los ojos y problemas de oído. Si lo ves cojear o saltar en tres patas, si sus ojos se ven opacos o enrojecidos, o si sacude mucho la cabeza, no esperes: debe revisarlo un veterinario.
Si vas a comprar un cachorro, busca un criador responsable que te muestre los estudios de salud de los padres, o considera adoptar. Con chequeos periódicos, buena alimentación, cepillo a mano y mucha compañía, el habanero te devolverá todo ese cariño multiplicado.