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Pointer y setter en casa: energía, carácter y lo que exigen

Sergio Soikis6 de julio de 20264 min de lectura
Un pointer blanco y marrón señalando con una pata levantada junto a un setter irlandés rojo en un prado.

Pocas imágenes son tan bonitas como la de un pointer inmóvil en medio del campo, con la nariz apuntando y una pata delantera levantada, o la de un setter corriendo con el pelo largo ondeando al viento. Son perros elegantes, cariñosos y muy nobles, y por eso cada vez más familias los eligen como compañeros de casa. Pero detrás de esa belleza hay siglos de selección para trabajar en el campo durante horas. Antes de llevar uno a tu hogar, vale la pena entender qué energía tienen, cómo es su carácter y qué te van a pedir a ti y a tu familia todos los días.

Dos razas nacidas para el campo

El pointer inglés es un perro atlético, de pelo corto y pegado al cuerpo, generalmente blanco con manchas color hígado, limón, naranja o negro. Tiene un perfil de hocico característico, ligeramente cóncavo, y una cola que lleva recta como si fuera una continuación de la espalda. Su trabajo consistía en localizar las aves con el olfato y quedarse quieto señalando su posición.

Bajo el nombre de setter se agrupan varias razas emparentadas. Las más conocidas son el setter inglés, blanco con pequeñas motas de color; el setter irlandés, de un rojo caoba intenso; y el setter Gordon, negro con marcas fuego. Todos tienen pelo largo y sedoso, con flecos en orejas, patas y cola. Igual que el pointer, fueron criados para encontrar y marcar la caza.

Energía: lo que de verdad necesitan cada día

Este es el punto más importante. Un pointer o un setter no se conforma con una vuelta a la manzana. Necesita ejercicio intenso todos los días, idealmente más de una hora, con oportunidades reales de correr libremente en un lugar seguro y cercado.

  • Ejercicio físico: carreras, juegos de buscar y largas caminatas por el campo o parques amplios.
  • Ejercicio mental: juegos de olfato, esconder premios, juguetes interactivos y sesiones cortas de entrenamiento.
  • Compañía: son perros que buscan estar cerca de su gente; muchas horas solos los aburren y estresan.

Cuando no gastan su energía, es común que aparezcan conductas como destrozar cosas, ladrar mucho, escarbar o intentar escaparse. No es mala conducta por capricho: es un perro de trabajo sin nada que hacer.

Carácter y convivencia en familia

En general son perros afectuosos, sociables y amables con las personas, incluidos los niños, siempre que haya supervisión, porque su entusiasmo puede tumbar a un pequeño sin querer. Suelen llevarse bien con otros perros. No son buenos perros guardianes: es más probable que reciban a un desconocido moviendo la cola.

Son sensibles. Los gritos y los castigos bruscos los cohíben y empeoran el aprendizaje. Responden mucho mejor al refuerzo positivo, con paciencia y constancia. El setter irlandés, en particular, tiene fama de madurar tarde y conservar su espíritu de cachorro durante bastante tiempo.

Ten en cuenta su instinto de caza. Un olor interesante o un pájaro pueden hacer que se olviden de todo, así que trabajar la llamada desde cachorros es fundamental, y en zonas abiertas sin cerca lo más prudente es usar correa o una correa larga. Con gatos y animales pequeños conviene presentarlos con cuidado.

Cuidados y salud que no debes descuidar

El pointer necesita poco aseo: un cepillado semanal basta. El setter, en cambio, requiere cepillado varias veces por semana para evitar nudos, y después de cada salida al campo hay que revisar sus flecos, sus patas y entre los dedos en busca de espigas, abrojos y semillas.

Las orejas caídas de ambas razas acumulan humedad, por eso revísalas y límpialas con regularidad. Si notas mal olor, enrojecimiento o que tu perro sacude la cabeza o se rasca mucho, llévalo al veterinario.

Como otras razas grandes, pueden presentar displasia de cadera, por lo que es importante comprar o adoptar con información sobre los padres y mantener a tu perro en un peso adecuado. Además, por su pecho profundo tienen riesgo de torsión gástrica. Si ves el abdomen hinchado, arcadas sin lograr vomitar, inquietud o babeo excesivo, es una emergencia: acude al veterinario de inmediato. Para reducir el riesgo, evita el ejercicio intenso justo antes y después de comer.

¿Son para tu familia?

Antes de decidir, responde con sinceridad:

  1. ¿Tienes tiempo todos los días para ejercicio largo y juego?
  2. ¿Cuentas con un patio seguro o acceso a espacios amplios donde pueda correr?
  3. ¿Estás dispuesto a entrenar con paciencia y sin castigos?
  4. ¿Te gustan las actividades al aire libre?

Si la respuesta es sí, un pointer o un setter puede ser un compañero leal, alegre y lleno de cariño durante muchos años. Si tu rutina es muy sedentaria, quizá otra raza te haga más feliz a ti y al perro.