Shiba Inu: carácter, limpieza y por qué no es para cualquiera
El Shiba Inu tiene cara de zorro, se mueve con elegancia y parece salido de una postal japonesa. No es raro que alguien lo vea en la calle o en redes sociales y quiera uno de inmediato. Pero detrás de esa imagen encantadora hay un perro con una personalidad muy marcada: independiente, orgulloso y con ideas propias. Si estás pensando en sumar un Shiba a tu familia, conviene que lo conozcas bien antes de decidir.
Un perro antiguo de las montañas de Japón
El Shiba Inu es la más pequeña de las razas nativas de Japón del tipo spitz. Durante siglos se usó para cazar presas pequeñas y aves en zonas montañosas y de mucha vegetación, un trabajo que exigía agilidad, buen olfato y capacidad para tomar decisiones por su cuenta. Después de la Segunda Guerra Mundial la raza estuvo a punto de desaparecer, y se recuperó gracias al esfuerzo de criadores que trabajaron con los pocos ejemplares que quedaban.
Es un perro de tamaño mediano a pequeño, compacto y musculoso. Sus rasgos más reconocibles son:
- Orejas triangulares y erguidas, inclinadas un poco hacia adelante.
- Cola gruesa, enroscada sobre el lomo.
- Pelaje doble: una capa externa dura y una interna suave y densa.
- Colores rojo, negro y fuego, o sésamo, con el típico urajiro: zonas de color crema en las mejillas, el pecho, el vientre y el interior de las patas.
Carácter: independiente y con mucha personalidad
Quien espera un perro que obedezca todo con entusiasmo suele llevarse una sorpresa. El Shiba es leal y cariñoso con su familia, pero a su manera: muchas veces prefiere estar cerca de ti sin estar encima de ti. No suele buscar caricias todo el tiempo y puede mostrarse reservado, incluso distante, con personas que no conoce.
Es inteligente y aprende rápido, pero eso no significa que siempre quiera hacer lo que le pides. Responde mucho mejor al refuerzo positivo, con paciencia y sesiones cortas, que a la insistencia o al regaño. Con un trato brusco tiende a cerrarse todavía más.
También es conocido por ser posesivo con su comida y sus juguetes, y algunos ejemplares no se llevan bien con otros perros, sobre todo del mismo sexo. Por eso la socialización desde cachorro es fundamental: que conozca personas, ruidos, lugares y otros animales de forma tranquila y gradual.
Un perro muy limpio… que suelta mucho pelo
Una de las cualidades que más enamoran del Shiba es su limpieza. Se acicala casi como un gato, suele evitar pisar charcos y barro, y tiene poco olor a perro. Muchos aprenden a hacer sus necesidades fuera de casa con bastante facilidad, porque por naturaleza no les gusta ensuciar el lugar donde viven.
Ahora bien, limpio no quiere decir que no dé trabajo. Su doble manto muda de forma abundante, sobre todo una o dos veces al año, cuando suelta grandes cantidades de subpelo en pocas semanas. En esas épocas vas a encontrar mechones por toda la casa. Para llevarlo mejor:
- Cepíllalo una o dos veces por semana, y a diario durante la muda.
- Báñalo solo cuando realmente haga falta, para no resecar su piel.
- No lo rapes: su pelaje lo protege tanto del frío como del calor.
- Revisa uñas, oídos y dientes con regularidad.
Por qué no es un perro para cualquiera
El Shiba puede ser un compañero maravilloso, pero hay razones de peso por las que no conviene a todas las familias:
- Instinto de caza muy fuerte. Si ve algo que corre, puede salir disparado y no regresar aunque lo llames. Lo más seguro es pasearlo siempre con correa y no soltarlo en lugares abiertos.
- Gran habilidad para escaparse. Necesita un patio bien cerrado, sin huecos ni bardas fáciles de trepar o excavar.
- Poca tolerancia a la manipulación. A muchos no les gusta que les toquen las patas o los sujeten, y pueden protestar con un grito agudo y muy llamativo. Acostumbrarlo desde pequeño ayuda mucho.
- Necesita ejercicio y estímulo. Un Shiba aburrido puede volverse destructivo. Paseos diarios y juegos de olfato le hacen mucho bien.
- Exige un dueño constante. Para alguien sin experiencia con perros, su carácter puede resultar frustrante.
En cuanto a la salud, es una raza en general resistente, pero puede presentar alergias en la piel, problemas en las rodillas, displasia de cadera y algunas enfermedades de los ojos. Si notas picazón constante, cojera, ojos enrojecidos o turbios, o cualquier cambio que te preocupe, llévalo al veterinario. Ante un ojo doloroso o enrojecido no esperes: algunas de estas afecciones avanzan rápido.
Si buscas un perro con carácter, limpio y fiel, y estás dispuesto a respetar su independencia, el Shiba Inu puede darte muchos años de compañía. Si prefieres un perro dócil que siempre venga cuando lo llamas, quizá sea mejor pensar en otra raza.