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Cómo se desarrollan las razas de perros: del lobo al pedigrí

Sergio Soikis20 de octubre de 20264 min de lectura
Un chihuahua, un border collie y un gran danés sentados juntos sobre el pasto.

Si pones un chihuahua junto a un gran danés, cuesta creer que sean la misma especie. Sin embargo, los dos son perros, con el mismo origen y la misma capacidad de convivir con nosotros. Esas diferencias tan grandes no aparecieron por casualidad. Son el resultado de muchas generaciones en las que las personas eligieron qué perros tendrían cachorros y cuáles no. Entender cómo se forma una raza te ayuda a conocer mejor a tu propio perro, sea de raza o mestizo.

Todo empezó con el lobo

Los perros comparten un antepasado con el lobo gris. La domesticación ocurrió hace miles de años, cuando algunos de estos animales empezaron a vivir cerca de los grupos humanos. Con el tiempo, la gente fue quedándose con los perros que mejor cumplían una tarea: los que alertaban de extraños, los que ayudaban a cazar o los que podían guiar al ganado.

Al principio no había razas como las conocemos hoy, sino tipos de perro definidos por su función. Un perro de pastoreo se parecía a otros perros de pastoreo de su región porque se elegían los más hábiles para ese trabajo, no porque alguien llevara un registro de su familia.

Cómo se forma una raza paso a paso

La mayoría de las razas modernas tomó forma en el siglo XIX y a comienzos del XX, cuando se popularizaron las exposiciones caninas y los clubes que registran pedigríes. Aunque cada historia es distinta, el proceso suele seguir estos pasos:

  1. Un objetivo claro. El criador decide qué quiere lograr: un perro para cazar en el monte, para cuidar la casa o para acompañar.
  2. Los perros fundadores. Se eligen ejemplares que ya tienen parte de las cualidades buscadas, a veces de varias razas o tipos distintos.
  3. Cruces y selección durante generaciones. De cada camada se conservan para la reproducción los cachorros que más se acercan al ideal.
  4. Fijar los rasgos. Para que los hijos se parezcan a los padres de forma constante, se cruzan perros emparentados dentro de la misma línea. Así el tamaño, el pelaje o el carácter se vuelven predecibles.
  5. Un estándar escrito. Se describe cómo debe ser la raza: altura, color, proporciones y temperamento.
  6. El reconocimiento oficial. Organizaciones como la Federación Cinológica Internacional (FCI) aceptan la raza. En Argentina este papel lo cumple la Federación Cinológica Argentina y en México la Federación Canófila Mexicana.
Un Dogo Argentino blanco y musculoso de pie en un campo abierto.

Un ejemplo cercano: el Dogo Argentino

El Dogo Argentino es uno de los casos mejor documentados. Lo desarrolló el doctor Antonio Nores Martínez en Córdoba durante la primera mitad del siglo XX. Partió del antiguo perro de pelea cordobés y lo cruzó con varias razas para conseguir un perro blanco, fuerte, resistente y equilibrado, capaz de cazar presas grandes como el jabalí. Tras décadas de trabajo, la FCI lo reconoció en 1973.

Otras razas tienen una historia muy diferente. El xoloitzcuintle, por ejemplo, no nació de un programa de cría moderno: es un perro con raíces muy antiguas en México que fue preservado y luego reconocido oficialmente. Es decir, una raza puede crearse desde cero o rescatarse.

El lado delicado: la salud

Fijar rasgos tiene un costo. Cuando una raza se forma a partir de pocos fundadores y se cruzan parientes cercanos, la variedad genética se reduce. Esto facilita que se repitan enfermedades hereditarias, como problemas de cadera, de ojos o del corazón, según la raza.

También hay rasgos que, llevados al extremo, afectan el bienestar. Un hocico demasiado chato puede dificultar la respiración, y un cuerpo muy largo puede cargar la columna. Por eso los criadores responsables hacen estudios de salud a los padres, evitan cruzar familiares muy cercanos y ponen la salud y el carácter por encima de la apariencia. Si tu perro ronca mucho, se agita con poco esfuerzo o cojea, llévalo al veterinario para que lo revise.

Lo que esto significa para ti

Conocer para qué se creó una raza te dice mucho sobre lo que necesita. Un perro de pastoreo suele necesitar trabajo mental y ejercicio; uno de guardia, una buena socialización desde cachorro.

  • Si vas a comprar un perro de raza, pide ver a los padres y los estudios de salud que se les hicieron.
  • Desconfía de quien ofrece cachorros sin ninguna información sobre su origen.
  • Recuerda que las cruzas "de diseño" no son razas reconocidas, aunque tengan nombre propio.
  • No cruces a tu perro sin conocimientos ni sin consultar antes con el veterinario.

Y no olvides que un mestizo, con su mezcla única, puede ser un compañero tan leal y sano como cualquier perro con pedigrí.