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Boyero de Berna: carácter, salud y su corta esperanza de vida

Sergio Soikis26 de marzo de 20264 min de lectura
Un boyero de Berna adulto tricolor descansa sobre el pasto en un prado de montaña.

Pocas razas despiertan tanto cariño a primera vista como el boyero de Berna. Grande, de pelo largo y tricolor, con una mirada tranquila y un carácter de lo más dulce, es el clásico gigante bonachón que se gana a toda la familia. Pero antes de traer uno a casa conviene saber algo que muchos descubren tarde: es una raza que, por desgracia, suele vivir poco. Conocer su temperamento y su salud te ayudará a darle la mejor vida posible.

De las granjas suizas a tu casa

El boyero de Berna viene del cantón de Berna, en Suiza, donde durante siglos fue un perro de granja para todo: cuidaba la casa, ayudaba a mover el ganado y hasta tiraba de pequeños carros con leche y quesos. Es uno de los cuatro boyeros suizos, junto al gran boyero suizo, el de Appenzell y el de Entlebuch.

Es fácil de reconocer: manto negro, marcas color fuego en las mejillas, sobre los ojos y en las patas, y blanco en la frente, el hocico y el pecho. Su pelo es doble, largo y algo ondulado. Los machos suelen medir entre 64 y 70 cm a la cruz y las hembras algo menos, y muchos adultos superan los 40 kilos.

Un carácter tranquilo y muy familiar

Su fama de gigante amable es merecida. Por lo general es cariñoso, paciente y muy apegado a su gente, y suele llevarse bien con niños y con otros animales si se le socializa desde cachorro. Con los desconocidos puede mostrarse algo reservado, pero rara vez es agresivo.

Algunas cosas que debes tener en cuenta:

  • No le gusta estar solo. Es un perro de familia que necesita compañía; pasar muchas horas aislado lo pone triste o ansioso.
  • Es sensible. Aprende bien con premios, paciencia y voz amable; los gritos y castigos solo lo bloquean.
  • Madura despacio. Puede comportarse como un cachorro grande y torpe hasta los dos años, así que enséñale desde temprano a no tirar de la correa ni saltar sobre la gente.

Salud: lo que todo dueño debe vigilar

Como muchas razas grandes, el boyero de Berna tiene predisposición a varios problemas:

  • Cáncer. Es la principal preocupación en la raza. El sarcoma histiocítico, un tumor agresivo, aparece con más frecuencia en estos perros que en la mayoría.
  • Displasia de cadera y de codo, que puede causar dolor y cojera.
  • Torsión gástrica, una emergencia en la que el estómago se dilata y gira.
  • Mielopatía degenerativa, una enfermedad de la médula que afecta a las patas traseras con la edad.
  • Algunos problemas de riñón y de ojos, como la atrofia progresiva de retina.

Llévalo al veterinario de inmediato si ves el abdomen hinchado, arcadas sin vomitar e inquietud, porque la torsión gástrica pone su vida en riesgo en pocas horas. Consulta también sin demora si notas bultos nuevos, cansancio fuera de lo normal, pérdida de apetito o de peso, cojera que no se va o dificultad para respirar.

Una vida corta: cómo aprovecharla bien

La esperanza de vida del boyero de Berna suele estar entre los 7 y los 10 años, y muchos no llegan a cumplir diez. Es una verdad dura, pero saberla de antemano te permite actuar:

  1. Elige bien el origen. Busca un criador responsable que haga estudios de cadera y codo a sus perros, pruebas genéticas y que te hable con honestidad de la salud y la longevidad de sus líneas.
  2. Haz revisiones periódicas y, a partir de la edad adulta, pregúntale a tu veterinario con qué frecuencia conviene hacer chequeos más completos.
  3. Mantenlo en su peso. Los kilos de más cargan sus articulaciones.
  4. Disfrútalo cada día. Lo que más valora es estar contigo.

Cuidados diarios: pelo, calor y ejercicio

Su manto suelta mucho pelo, sobre todo en los cambios de estación, así que cepíllalo varias veces por semana para evitar nudos. Revisa también sus orejas y uñas con regularidad.

Al ser una raza de montaña, sufre mucho con el calor. En verano pasea en las horas frescas, dale sombra y agua siempre, y nunca lo dejes dentro de un auto.

Necesita ejercicio moderado: buenas caminatas y juego tranquilo. Mientras es cachorro, evita saltos, escaleras en exceso y carreras largas, porque sus huesos y articulaciones todavía se están formando. Con estos cuidados, tu boyero de Berna será ese compañero noble y cariñoso que hace de cada día algo especial.